La historia del buho que se enamoró de la luna

Aquel buho no dejaba de mirarla. La luna siempre salía llena para lucir bonita. El buho volaba cada noche intentando llegar hasta ella. Pero cada noche fracasaba. Entonces intentó negarla y empezó a vivir de día. Y la luna salía de día a buscar a su buho. A veces lo hacía en cuarto menguante. Cuando estaba triste. Y otras en cuarto creciente. Cuando estaba alegre. La luna era inestable por naturaleza. Pero el buho era un buho. Y solamente sabe vivir de noche. Así que decidió admirarla de lejos cada noche. A veces dibujaba siluetas en espacios vacios que nunca había visitado. Otras veces echaba de menos cosas que nunca había tenido. Otras veces leía las cartas disléxicas que Romeo nunca llegó a enviar a Julieta. Decidió compartirla desde la distancia. Admirarla desde debajo de su techo de cristal. Y así pasaba sus noches, con los ojos bien abiertos para no perderse nada. Unos días pensaba en qué pasaria si pudiera volar más alto. Y otros deseaba que la luna hubiera empezado antes a pescar estrellas.
Un día se apareció  un hada en la aburrida vida del buho para contarle una manera de vivir siempre cerca de su luna.Tendría que vivir para siempre entre los poros de la piel de una niña. El precio sería el silencio.  El silencio más caro de la historia. No poder hablar de su amor y tener que esconderlo. Desde entonces vive junto a su luna. Aunque no pudo cumplir del todo el voto de silencio. Antes de convertirse en piel me contó su historia. Y desde aquel día. A veces sueño despierto. Y otras pienso dormido.

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