Ella, Campanilla

cuando ella silba las montañas arden, los rios explotan, las flores brillan. Cuando ella sonrie los niños crecen, las paredes vibran, los espejos resplandecen. Pero cuando ella duerme el agua se congela, la vida inexiste, el aire se aminora. Siempre es ella quien decide. Te convierte en gasolina cuando todo arde, en hielo cuando todo se congela. No eres sujeto sino objeto. Es ella quien que los teléfonos funcionen. Es ella. Y nunca llegas a saber por qué sube o baja la temperatura. Nunca sabes de que depende que algo crezca o decrezca. Nunca llegas a saber porque no puedes respirar si hay aire. Nunca llegas a saber porque quiere cuando quiere y porque no quiere cuando no quiere. Nadie ha sabido explicar como se produce la chispa que hace que las montañas ardan, que los rios exploten, que las flores crezcan, que las paredes vibren. Solo ocurre. Y si ocurre. Quedate a contemplarlo. Disfruta. Por todas esas veces que pasaste frio y te quedaste sin aire. Y cuando no ocurre. Sobrevive. Evoluciona. No existe hoja de reclamaciones. No hay manual de instrucciones. Ella no quiere. Nada más.
Para ti. Que al aletear tus alas de campanilla me convertiste en estatua de hielo.
Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul,
que me sorprenda a oscuras. Por favor, que no dé la luz,

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