Gracias Maria Isabel


Cuando uno hace política en una ciudad grande y sociológicamente urbana nunca sabe exactamente lo que piensan sus vecinos de tu trabajo. Sabes quienes son los que se quejan y los que te critican. Pero nunca llegas a saber quienes te miran con emoción. Tu carta me ha tocado dentro. Los votantes del BLOC en el Puerto no son muchos pero son especiales. Y ahora recuerdo por qué valió la pena dejarme el alma durante cinco años en algo en lo que creía. Creo que, en parte, puedo hablar por Nacho también. En el tiempo que tuve el privilegio de trabajar con él creo que intentamos aportar un poco de aire fresco a una casa con las ventanas cerradas como es la política de este municipio. Intentamos hacer política de calles blancas de barrios obreros, la que hemos respirado desde pequeños para hacer llegar la sensibilidad diferente y diferenciada de los que crecimos y vivimos al pito de una Fàbrica. Quisimos labrar el valencianismo en el Puerto y el Puerto en el valencianismo. Intentamos que las grandes cosas pequeñas tuvieran un flexo que las alumbraras. Trabajamos la sofisticada política de ir por casa. No queríamos dar respuestas sino obtenerlas, y nos gustaba más las preguntas sencillas que las respuestas grandilocuentes. Intentamos no pedir la limosna del voto cada cuatro años sino ganarnoslo con trabajo. El tiempo que trabajamos juntos tratamos de construir una lluvia fina de propuestas en positivo en lugar de una tempestad de acusaciones y enfrentamientos. Pusimos la cara por un proyecto en el que creíamos. La posibilidad de creer en la política como el trabajo para tus vecinos, la posibilidad de crear un espacio de valencianismo progresista. Creimos en el rigor, en el trabajo y en la prudencia. Trabajamos por la flexibilidad lingüística como práctica de entendimiento. Pero la política no siempre es un campo fertil para plantar lo que tu quieres. A veces no es buena época para plantar y otras la tierra simplemente no da para más.
Pero leyendo tu carta encontré el tiempo que había perdido. Quizá algún día Nacho y yo volvamos a pedir tu confianza. Y nos gustaría pensar que nos la volverías a prestar.
Perquè la confiança importa. Els valors importen. La imaginació importa. I el Port importa.

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