Una cabaña de indio

Los niños callados tienen amplias conversaciones consigo mismo.Son capaces de construir ciudades con un simple juego de arquitectura. Consiguen hacer castillos donde solamente había arena.
Los niños raros hacen rarezas. Por eso son raros. Los niños callados y raros tienen dentro un mapa de si mismos. De pequeño siempre fui callado y raro.

De niños no entendemos el mundo de los adultos. Y de adultos dejamos de entender el mundo de los niños. La última de tus libertades es la de decidir dejar de ser niño. Y la madurez a veces consiste en reaccionar como un niño.
De pequeño tenía una cabaña de indio. Recuerdo que era mi espacio más íntimo. Afuera estaba el mundo y dentro quedaba el mío. Sus telas estaban a salvo de lobos y riñas. Mi tienda de indios no tenía nada dentro pero estaba completamente llena. De ilusiones y mundos mágicos.
Todos deberíamos conservar nuestra cabaña de indios. Un lugar donde puedas huir de ti mismo. Un lugar que nadie visita. Un espacio diafano de libertad de imaginación.
Cuando las torres gemelas de tu vida caigan, acude a tu cabaña de indios. 

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