Romeu y el laboratorio ideológico de la Ciudad de Sagunto

El caso de la capital de la comarca es sin duda un caso digno de estudio desde el punto de vista ideológico. Un estudio que daría mucho de sí estirando de ciertos hilos. El surgimiento de base obrera y agitadora del Puerto se contraponía al pensamiento agrario y conservador de Sagunto desde sus primeros tiempos. Con la caida del comunismo amplios sectores de la izquierda del Puerto quedaron huerfanos de una ideologia a la que habían dedicado prácticamente una teoria de la salvación. Esa desorientación ideológica conduce a un determinado grupo de personas a la búsqueda de un salvavidas ideológico que pudiera ofrecer luz en la caverna ideológica en que quedó sumido el Puerto tras la reconversión y la caida del Murdode Berlin. Mientras parte de la izquierda, la más permeable, caminaba hacía horizontes ambientalistas, solidarios y postmaterialistas, otra parte de la izquierda descubrió sus nuevos cuarteles de invierno en una nueva ideología coyuntural creada a tal efecto: el segregacionismo. El segregacionismo permite la mezcla de la agitación, con el descontento institucional, con la necesidad de cambios radicales y revolucionarios. Los sectores más antisistema habían conseguido dar la vuelta al reloj ideológico y se situaban espalda con espalda de su antitesis ideológica. Un coctel ideológico del que todavía estamos catando su sabor.
Sagunto permanece impasible ante tanto cambio. Los flujos ideológicos entre ambos nucleos son escasos y las dialécticas de comunicación se producen escasamente cada cuatro años. Es un diálogo entre sordos convencidos. Sagunto apenas reacciona ante el "gigante" que nace en el Puerto con aspecto frentista y de amplio espectro al estilo de la preguerra española. El laboratorio ideológico de la ciudad de Sagunto incorporaba un nuevo vector: la tensión territorial o el dualismo, si ustedes lo prefieren.
Este nuevo vector determinará a partir de entonces cualquier tema. La comparativa territorial se convierte en las gafas de sol de cada ciudadano. Unos ven las cosas azules y otros verdes. En todo caso, nadie las ve como realmente son. Éste es el gran éxito del segregacionismo: introducir el vector territorial en una ciudad ya de por si complicada políticamente. Sagunto ha tenido tradicionalmente representadas todas las tendencias políticas globales. Las de derecha -democracia cristina y liberales- y las de izquierda -socialdemocracia, comunismo-. Y aunque de manera muy difuminada tambien existía un vector territorial centro periferia que situaba las fuerzas estatales y las estrictamente valenciana como el BLOC. A esta complejidad de cuatro interlocutores políticos solidamente asentados se une un nuevo vector que cruza todos los demás: el segregacionismo. Desde hace tiempo cualquier noticia o cuestión ideológica aparece ligada sistemáticamente a una componente territorial. Nada se libra: el malatrato animal de los patos, las inversiones, los codigos postales o las subvenciones de fiestas.
Romeu es el nombre de una montaña del municipio de Sagunto situada cerca del casco antiguo. La montaña incluye una cantera explotada desde hace muchos años. Hace tiempo el consistorio optó por protegerla y declararla Paraje Natural Municipal. La empresa quiere seguir explotando la cantera a pesar que de que no ha cumplido ni una sola de sus obligaciones de repoblación, reposición y conservación del entorno.
En un laboratorio ideológico normal el choque entre ambientalismo y economicismo nos permitiría asistir como espectadores a un debate ideológico que podria llevarnos desde el cambio climático a la crisis económica. Podríamos determinar de que manera aborda el ciudadano medio la importancia del medio ambiente cuando ese medio ambiente cercano choca contra intereses económicos cercanos. Un choque de intereses que hace tiempo que la mayoría social del Puerto resolvía a favor del crecimiento económico sin apellidos desde que el cierre de la Fábrica convirtiera Sagunto en el vertedero de industrias peligrosas donde todo valía ante la desesperación de un pueblo que no quería morir.
Pero no. Las gafas de colores impiden que las cosas se vean tal cual. El nuevo vector irrumpe con fuerza como un tsunami ideológico que todo lo inunda. Y todo se mezcla. Los trabajadores son del Puerto. La cantera está en Sagunto. Los segregacionista hace tiempo que tomaron posiciones, y no precisamente a favor del medio ambiente, durante las reinvindicaciones contra la térmica y la regasificadora. Una obra escrita con música industrial y letra del maestro Rodrigo. El nuevo vector es todopoderoso y navega en el inconsciente colectivo de dos pueblos que conviven en un mismo municipio. Los beneficions recaen en el Puerto y los impactos en Sagunto. Como si el cambio climático fuera una cuestión local. Y no una cuestión global. Como la ciudad.

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