Banca social: Los profesionales de cuello verde


La montaña rusa mediaticoeconómica en que vivimos -Krugman "La economia actual tiene dos estados: euforia y depresión" nos hace perder la perspectiva de la relación entre nuestra actividad profesional, su finalidad, sus valores y su utilidad. El cortoplacismo y la avaricia son el cuco que ha invdadido el nido que en sus momento construyeron los pilares fundamentales del negocio financiero: la prudencia, la discreción, la confianza y la vocación de servicio. En las cajas de ahorros hemos de incluir, además, la vocación social.
Es urgente e imprescindible para los profesionales del mundo financiero iniciar una cruzada en busca del arca perdida del pensamiento en plural, aquella capacidad de incluir en nuestros planes y estrategias todos nuestros entornos, los más inmediatos y los menos inmediatos.
La actividad financiera -ha quedado demostrado- tiene un fuerte impacto social. Mucho más allá de cualquier otra época histórica. La globalización económica facilitó el tránsito de mercancias. Y la mercancia que resultó más fácil de transportar fue el dinero.
El baño de avaricia de todo un sector generó todo tipo de burbujas, espejismos surgidos en un desierto de abundancia donde lo menos presente era la arena de la prudencia.
De esta necesidad de recuperarnos ontológica y éticamente como trabajadores sociales del ambito financiero surge mi convencimiento de la exigencia inmediata de incluir en nuestro trabajo criterios de orden ético. Los profesionales de la banca necesitamos salir de la etiqueta de "ladrones de cuello blanco" para incluirnos en el cajón de los "profesionales de cuello verde" con criterios autoexigidos de comportamiento ético y cívico con nuestros clientes, explicando siempre y en todo caso las características de cada producto en el tiempo necesario, no ofreciendo productos claramente inadecuados al perfil del cliente, con un compromiso de gestión ambiental de nuestra oficina, reduciendo, reutilizando y reciclando, pero especialmente con un comportamiento profesional que haga compatibles las necesidades de nuestros vecinos de calle, con los vecinos de continente, los del planeta y los intereses de nuestras entidades.
La banca sigue utilizando los mismos criterios comerciales que hace unos años. Volveremos a tropezar con la misma piedra. Por eso necesitamos verdaderos profesionales. Profesionales de cuello verde.

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