Zapatero quiere estar sólo


Los procesos de divinización de los líderes españoles son cada vez más urgentes. El presidente que recuperara del fondo del diccionario la palabra "talante" no se preocupó de recuperar la palabra "talento". En política, como en la vida, uno debe fijarse más en lo que la gente "hace" que en lo que dice. En el caso de Zapatero ya se puede hacer un buen inventario de torpezas relacionales. Ni ha tenido ni tiene mayoria absoluta. Eso debería obligarle a establecer complicidades. Zapatero se decide por la promiscuidad, y pacta de manera puntual cada iniciativa sin establecer grandes marcos de confianza y lealtad. Pero este tipo de actitud no es sostenible. Los amantes se cansan de ser utilizados o de recoger solamente las monedas que se caen en los bautizos. Su política de interacción con el resto de grupos incluye errores de bulto siempre a merced de un torrente de hechos consumados, siempre con incendios intencionados y declarados. En los dos países más importantes de España (Cataluña y Euskadi) ha escogido instalarse junto a compañeros que forman parte de la periferia del sistema (ERC y PP) en lugar de ofrecer valles de encuentro decide escalar montañas de nieve. Poca lealtad se puede pedir en Madrid a CiU i PNB -los dos grupos con los que resultaria más fácil negociar- si estableces gobiernos de radicalidad en los dos paises.

Pero no contento con la torpeza en la interacción externa tambien en la interacción interna comete serios erorres que la sonrisa de duende y los ojos tranquilos ya no son capaces de tapar. El nombramiento de Leire Pajín, inexperta, con indudables carencias comunicativas, ideológicas y organizativas tan sólo ha servido para leer comunicados de prensa dictados desde el departamento de marqueting de Ferraz. La fugacidad de algunos ministros y la salida de grandes pesos pesados que aportaban la credibilidad que le fata a un partido en soledad demuestran bien a las claras que Zapatero ha apostado por sacar a ese ninño de dos años que todos llevamos dentro: primero yo, luego yo y finalmente yo.

La sensación de la política económica del PSOE recuerda a la frase que dijo Alfonso Guerra, en España hay cuatro millones de parados y un montón de millones de quietos. Justo como el presidente del Gobierno. Demasiado quieto. Demasiado solo. Como a él le gusta estar.

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