El pueblo que vivia lejos de sí mismo


En colaboración con Onda Cero Sagunto.

Esta semana fue una semana de aquellas de Exin Castillos. ¿Recuerdan? Una semana donde todo lo medieval se puso de moda.
Nuestra semana fue corta porque tiene un puente que la prolonga hasta la semana que viene.
Un puente que nos da entrada a un castillo -el de Sagunto- lleno de peligros. El dragón del proyecto de la playa siguió lanzando fuego sobre nuestra capital sin encontrar un Sant Jordi que pudiera vencerlo con la espada del diálogo.
 Esta semana los moros y los cristianos de la economia siguieron librando su batalla contra el paro. Con un guión variable pero con los mismos perdedores de siempre. Un castillo donde algunos querían que las hogueras quemaran residuos en lugar de vanidades.
Fue la semana donde la decencia intentó adoptar y dar los apellidos al trabajo. Sin emabargo, para otros la decencia siempre ha sido el mejor caballero andante en las batallas de la hipocresia. Y donde se pusieron tetazas convendría incluir tazas de te.
Mañana tendremos la oportunidad de degustar una paella reinvidicativa que hace tiempo que perdió la sal de las causas nobles para quedarse en causas de la nobleza.
Esta semana se cumplieron los deseos de los moros y de los cristanos de nuestra ciudad. El deseo de unos de tener un Sagunto tan lejos como les sea posible y el deseo otros de tener un Sagunto tranquilo y en paz. Desconocía la existencia de unos Saguntos tan lejos. En mi ignorancia solamente sabía que el de aquí vive muy lejos de sí mismo.

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