Agua dulce, agua salada, agua corriente y agua estancada.


El agua ha sido el hilo conductor de la semana del Camp de Morvedre. Un reguero que iba avanzando desde el lunes, serpenteando tímidamente hasta llegar hasta llegar a un viernes que se hace pequeñito ante la ola de unos días de descanso.
Vivimos en un comarca a la que nunca le gustó el agua. Hemos vivido de espaldas al mar y al rio. Girarnos y descubrirla puede ser una mirada al futuro.
Así que tuvimos de todas las aguas esta semana. Tuvimos agua para todos con el pacto alcanzado por todos los pueblos de nuestra para desbloquear el consorcio encargado de la gestión del agua. Está bien que haya acuerdos por unanimidad teniendo en cuenta la cantidad de desacuerdos que hay por una nimiedad.
Tuvimos agua corriente que nos permite seguir en movimiento. El rio Palancia a su paso por Sagunto y Canet se convertirá en un nido de vida y naturaleza y no en un nido de... digamos... otra cosa.
Tuvimos aguas dulces como las que impulsan el museo industrial y el de la Moreria. Dulce como el esfuerzo y determinación de los participantes en la paraolimpiada.
Y agua salada para los pescadores, que es su medio de vida, con una ola de inversiones que ilumina su futuro
Se nos quedó agua estancada que ya huele fatal como la del tema de la playa del Puerto. Y agua apresada por delito de malgasto retenida por la autoridad competente a partir del año que viene en nuestra presa más condenada al olvido.

Seguro que recuerdan cuando las calles estaban llenas de niños. Había tantos niños como ahora coches. De hecho un coche nunca pasaba de ser uno de los palos de la porteria. Nuestras ciudades se quedan sin niños y sin calles. El alcalde de Algar debió pensar que un pueblo sin niños no era un pueblo feliz así que decidió premiar la natalidad y los lloros volvieron a formar parte de la banda sonora de sus casas. Un pueblo es como una persona. Nunca olviden el niño que llevan dentro. Premien su redescubrimiento diario. Nunca olviden aquel que convertía una calle en un enorme estadio deportivo para las olimpiadas infantiles más variadas.
Se acerca el día de la Constitución y les ruego que ejerzan el derecho constitucional a la alegría. No lo busquen en el articulado. Está en una disposición transitoria. Allí lo dejaron. Suyo es el trabajo de convertirlo en derecho sustantivo. Y no adjetivo. Feliz puente.

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