Indhiras y Arturos


Indhira es uno de esos subproductos con fecha de caducidad fabricados en serie de realidad ficcionada de la factoría de Gran Hermano. Arturo no llega ni a eso. Descubrir lo que es aparentemente aparente en el mundo audiovisual es una de mis aficiones.
El miercoles aparecía por primera vez Indhira en plató bajo la expectación de su exhibicionismo -no olvidemos que saben perfectamente que hay cámaras- de ceremonias de apareamiento continuas con el macho de la tribú, Arturo. Su actividad sexual era la perfecta cortina de humo, el árbol que no deja ver el bosque. Mientras se habla de sexo no se habla de nada más.
Bajo el manto de "discusiones habituales de una pareja" se ofreció un reportaje donde se desvelaba la realidad ficcionada. Realidad porque hay muchas Indhiras y muchos Arturos. Y ficcionada porque se utilizan todos los recursos de la narrativa televisiva.
Arturo es un ser narcisista, perverso y manipulador, sin ninguna capacidad empática. Indhira por su lado es una clara muestra de dependencia emocional,  una mujer incompleta sin pareja, un mueble de televisión que a diferencia del resto de muebles requiere siempre una televisión encima. Y ahí es donde empieza la perversión social de un montón de relaciones sentimentales semejantes. El trato de superioridad que recibe Indhira cuestiona su autoestima que poco a poco se va minando (por qué te estorbo? llega a decir). Él juega con la ruptura y ella juega con el sexo como ancla para la relación conocedora del comportamiento testorénico masculino. Arturo se hace grande. Indhira cada vez más pequeña.
El género masculino sale siempre indemne. Incluso cuando disfruta viendo a dos hembras pelearse por el gallo que manda. No hay comentarios sobre el comportamiento sexual de Arturo a pesar de sus comentarios soeces (tengo el pito lleno de leche). Sí los hay sobre Indhira. Nadie pregunta a la madre de Arturo. Todo el mundo mira a la madre de Indhira.
Y así es la historia de un montón de gente. Niñas de 17 años entenderan que las relaciones son dificiles y que cuando el chico dice "quiero dejarlo" lo que necesita es un poco de sexo para que se quede. Y entenderan que si Indhira se hizo famosa por enamorarse de un capullo no debe estar tan mal enamorarse de amores dificiles -capullos integrales-. Y entenderan que si te mandan constantemente a tomar por culo no son más que "discusiones normales de pareja". Y así nunca seran capaces de asumir que el amor y la pareja conjugan otros verbos, otros adjetivos y dos sujetos básicos muy sustantivos ambos.
Y seguiremos cultivando relaciones tóxicas en un mundo en que ser hombre continua siendo un gran privilegio. Y ser mujer, una dificultad.

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