La naturaleza habla pero nadie la escucha


La semana pasada nos inundó la nieve. Lo cubrió todo de blanco. Es curioso que a veces la belleza consista en esconder las cosas como realmente son. Son dulces mentiras que nos contamos. Paisajes taciturnos que usar por turnos que decía Mecano.
La naturaleza es sabia. Sin embargo  nadie la escucha. Y ella se defiende. Hace tiempo que está acorralada. Y llama la atención con pequeñas travesuras y grandes maldades como alguien que se siente ignorada. Hace tiempo que nos enfrentamos a ella como un todo sin recordar que somos una parte. Y siempre nos acaba doliendo. Haití es nuestra herida mundial de esta semana. El resto del cuerpo mundial se olvida un poco de su ombligo para levantar la vista y darse de bruces con la realidad de un país que ya era el más pobre. Y ahora ni eso....
En nuestra pequeña aldea comarcal y local el doctor Navarro se nos fue del Ayuntamiento. Vino a estirpar un tumor pero solo consiguió hacer plenos en un antiguo ambulatorio. Ahora se va tras un mal diagnóstico aunque una buena radiografia.
La cultura tendrá su casa en Sagunto. Un espejo más de las decenas que pueblan este dragón de dos cabezas que se llama Sagunto que más que defender el foso se dedica simplemente a echar fuego por la boca mientras llega un Sant Jordi judicial que decida sobre sus alas.
La Glorieta se hizo una operación de estética como la Esteban y no hay quien la conozca. Aunque hay quien echará de menos la buena sombra que le cobije. Esperaremos un tiempo para saber si la operación afecta a la versatilidad y la utilidad. Mientras tanto nos conformamos con la accesibilidad.
El proyecto de Costas está costando ya demasiado, nos lleva de costa a costa a costa del coste de la paciencia ciudadana de soportar un culebrón político de los grandes, donde los buenos siendo malos y los malos acaban siendo peores.
El Centro de Salud del Puerto sigue sin acabarse. Menos mal que la Gripe A no se cebó con nosotros. Se acuerdan de la Gripe A? Esa especie de vagón de la montaña rusa mediática en la que vivimos donde un día estamos boca abajo y al día siguiente estamos parados.
La semana pasada la nieve. Esta nos trae el viento. La naturaleza habla. Guarden silencio y quizá la escuchen. Abracen un árbol y cierren los ojos.  Siempre es mejor acabar abrazando árboles que acabar abrazando farolas.
Sean felices, nos oimos pronto.


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