En busca del fuego

La relación del hombre con el fuego ha sido siempre dual. El fuego nos permitió encontrar la luz cuando todo está oscuro. Por eso lo convertimos en un símbolo de la sabiduría. El fuego nos permitió encontrar el calor dentro del frio. Por eso nos hizo reunirnos alrededor de una hoguera y contar historias. Nos hizo encontrar la necesidad de comunicarnos. Pero el fuego tambien nos otorgó el poder de arrasar el paisaje o a nuestros enemigos. Y por eso tambien devino nuestra arma más mortifera. El fuego es la fuente y el mar de nuestro retrato humano. Aún hoy seguimos buscando el fuego. 
Esta semana encontramos el fuego de la Santa Inquisición que condenaba a la hoguera a quien a su parecer se alejaba de una fé mal entendida a mitad de camino entre el miedo y el odio. La hoguera de la vanidad trató de quemar la libertad de expresión de simples positivos revelados en la vida política cotidiana. Los inquisidores siguen en los círculos de fuego del poder. 
Esta semana encontramos el fuego del encuentro con el recuerdo de las víctimas del terrorismo que hace años quemaron nuestras almas de dolor. No estáis solos. Os llega nuestra llama de solidaridad, complicidad y abrazo. 
Y esta semana iniciamos el fuego de la pasión fallera. Los valencianos tenemos nuestro propio año. El que empieza el 20 de marzo y acaba el 19. La falla se afana por imitar a la naturaleza y llena de luz, de aroma y de sonido la primavera. Los petardos buscan el despertar del sonido natural. La falla se llena de color y arderá llenando de luz y de calor la noche. Y todo olerá a pólvora o a humo. El humo de la calle. La cultura de lo compartido. Igual que hace miles de años. 
Seguro que alguno de ustedes tiene miedo al masclet. Sin embargo su estruendo no es superior ni más molesto que las explosiones de demagogia territorial que oprimen la capital de la comarca. Y hoy celebramos con una mascletá sintáctica la apertura del nuevo centro de Salud del Puerto. Porque vamos escasos de buenas noticias y hay que hacerlas explotar para que se escuchen bien.  
El fuego permitirá purificar y volver a empezar. Reinventarse. Esto solo lo quemamos entre todos. Permitirá renovar comisiones y gobiernos, ideas y ninots, proyectos y llibrets. La falla, como la vida misma. 

Cuando Platón decidió que alguien bajaría a la caverna con una antorcha nunca pensó que podría encender la mecha de una falla. Que ilumine con la luz de la sabiduría. Que caliente con la pasión de la ilusión. Que purifique como un baño en el mar. Y que haga resurgir todo de las cenizas.  

Mucho que aprender en otros lugares. Mucho que enseñar en éste. A veces no somos conscientes de que sin ser los mejores... somos únicos. 

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