Entre recortes

La semana pasada nos escapamos de la actualidad por los pelos. Con aquella vieja historia de las noticias invisibles pudimos encontrar una isla desierta donde encontrarnos solo con otros naufragos de lo informativo. Esta semana ni eso. Nadie ha sido capaz de saltar la barricada de la actualidad a la búsqueda de los cuárteles de invierno. No tendremos más remedio que  bajar al campo de batalla a luchar la guerra diaria de lo político, lo económico y lo mediático. Eso sí, sin perder la perspectiva humana. Y la perspectiva humana no nos hará olvidar a Antonio Ozores que curiosamente ha ido a faltar cuando más falta nos hacía su lenguaje. Porque las cosas andan tan liadas que solamente un lenguaje como el de Antonio Ozores podría explicarlo. 
A los que defienden a ciegas que nos viene encima una época de recortes donde el PIB es el sustituto del PAI. A los que andamos haciendo más agujeros al cinturón para conseguir apretarlo un poquito más. Curioso que tengamos que apretarlo más los económicamente delgados mientras los económicamente gordos disfrutan de sus tirantes tan elásticos y tan brillantes. Y a los que alientan que que Zapatero escuchó la llamada del señor.... del señor Obama y se le apareció el Espíritú Santo de los mercados. Antonio les diría No hija,no. 
A los que recortan todo tanto que se nos recorta incluso la justicia con las tijeras de la legalidad y el peine de lo judicial. A los que años despues todavía son exiliados del franquismo que parten lejos de su tierra y cantan aquello de Adios mi España querida. Antonio les diría que Gibraltar siempre será un peñón. 
A los que defienden las conductas impropias de personajes públicos y apoyan los regalos recibidos en función del cargo, a los que creen que esto de la corrupción es como un cuento de niños y a los que creen que todo esto es muy bonito, Antonio les diría: Y ahora todos tenemos que votar. 
A los que celebren el ascenso del Alser Puerto de Sagunto a  Asobal, a los que votan ficticiamente para conseguir colegios nuevos, a los que no quieren recortes de montaña en Les Valls, Antonio les diría: Y ahora por fin, ya somos Europeos. 
Y es que todos se ha hecho lioso como el lenguaje de Antonio, palabras nuevas para conceptos nuevos, métodos antiguos para enfermedades antiguas. Ni las nubes son ya lo que eran. Ahora las hacen los volcanes y dejan a todo el mundo en tierra en lugar de permitirles soñar. Todo se ha hecho un lio. Y el que mejor lo podía explicar se nos va. Eso no se hace... caca. 

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