Ya me estáis tocando las cajas....

Bajo un entramado de lenguaje a mitad de camino entre lo incomprensible y lo inconcebible estan las cuotas participativas. Éste es el eufemismo acordado para llamar a las acciones de las cajas. El capitalismo no perdona la diferencia. Si nunca se hubieran inventado las cajas ahora alguien las inventaria como parte de un proceso de RSC o como capitalismo avanzado. Sin embargo, la diferencia se paga con pecado original. Nadie acepta que pudiera primera un interes colectivo por encima del individual. Y a pesar de que la gestión y la huella organizativa era cada vez más semejante a la de los bancos las cajas no son lo mismo. Atomizadas hasta el exceso pero vinculadas con las clases populares, con raices al territorio, con nombres innombrables. Seguramente requieren una racionalización pero lamentablemente para algunos todos los rios pasan por Valladolid.
Un modelo basado en stakeholders de pensamiento colectivo, con dividendos sociales, gestión organizativa profesionalizada. Y ya tenemos montada la paraeta. El precio del fruto no puede ser la vida del árbol. Porque muchas naranjas no valen un naranjo. Si las cuotas se reparten, cada uno tendrá su cuota y la sociedad se quedará sin su participativa. Y todos perderemos un poquito de un sistema a mitad de camino entre lo privado y lo público. Algo gris en un mundo lleno de claroscuros.

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