Mis números rojos

Izquierda Unida nos propone a todos establecer un banco del tiempo. Un banco en el cual nuestra moneda de cambio no es una moneda sino minutos y horas. Me parece una gran iniciativa. Así que me he abierto una libreta de momentos en ese banco del tiempo. Y ya ando en números rojos porque tuve que pedir un anticipo. Necesitaba un poco de tiempo prestado y lo tuve que pedir. Necesitaba minutos de calidad para poder leer lo que siempre dejo para después de  nada. Tengo el síndrome de diógenes de los minutos de gloria. Y la gloria es efímera.
Las presiones de los mercados del tiempo obligan a hacer serios ajustes y recortes. A partir de ahora, según el Fondo Temporario Internacional y con el objetivo de aumentar la productividad los minutos pasaran a durar 59 segundos. Habrá que hacer todo en un segundo menos de tiempo.
El tipo de interés de mi préstamo de tiempo es muy alto. Me da igual porque no lo pienso devolver. Tasaron mi tiempo demasiado bajo y ahora vale mucho más de lo que yo pensaba.
No hace mucho que empecé a ahorrar momentos. Los guardaba en la cartilla esperando algún día no necesitarlos. Pero todo va tan rápido que ya funciono con la tarjeta de  crédito de momentos. He gastado ya los del mes que viene. Me han llamado del Banco del tiempo. Que si les puedo ingresar algún minuto. Y me dicen que estan en campaña de relojes de arena y que debo ahorrar granos para el futuro. Les he dicho que prefiero el trapecio, para verlas venir en movimiento. Me insisten en que si domicilio mis momentos me daran una tele o un videocámara. Pero me sigue gustando pagar en efectivo con momentos del presente, poder tocarlos y saber que existen.
Las divisas del tiempo se cambian por vanidad. Yo nunca quise saber quien vivia ahí ni que es lo que hacen las mujeres ricas. Los vanidosos se caen del mundial. Y en medio la vanidad futbolística el tenis demuestra que no hay prisa para demostrar quien es un justo vencedor.
Esta semana se reunen los presidentes del Banco Central del Tiempo. Quizá sea necesario hacer  más ajustes y que las horas duren 59 minutos. O quizá haya que aplicar los recortes de febrero al resto de los meses.
Asi que traten de vivir por encima de sus posibilidades, gasten más momentos de los que tengan, guardenlos en una cuenta opaca, que nadie los vea, que sean solo suyos.
Izquierda Unida tiene razón. Nos hace falta un banco del tiempo. Que haga préstamos a bajo interés. Que nos permita estar en números rojos. Que nos domicilie las alegrias y nos embargue las penas. Un Banco del Tiempo. Tu otro banco. Y cada día el de más gente.

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