Amar en tiempos revueltos

Hacía tiempo que ustedes y yo no nos dedicábamos a otear el horizonte más cercano. Lo tenemos tan justo delante de las narices que no acertamos a valorarlo. Además, andábamos ganando mundiales y estas pequeñas cosas se nos antojaban cercanamente lejanas. Pero de vez en cuando, como dijo Mafalda debemos no planear tanto e intentar volar un poquito más alto para ver justo el suelo que pisamos.
Hoy nos dedicaremos a hablar de amor. El Col·lectiu pel Patrimoni ha pedido a los concejales que se dejen de dimes y diretes y se dediquen a "querer a esta ciudad". Querer a una ciudad. Bonita declaración de amor. Bonita declaración de intenciones. Como si los programas y las praxis políticas pudieran escribirse en versos de Don Juan Tenorio o fueran tan emocionalmente frágiles como un sentimiento. Querer se puede querer de muchas maneras. Se puede querer mucho y se puede querer poco. Pero especialmente se puede querer bien y se puede querer mal.
En esta ciudad nos queremos mucho y no nos queremos nada. Porque amores hay muchos, de muchos colores y de muchos calores.
Tenemos amores de verano como los que demostramos abriendo la primera Escola d'Estiu para persona discapacitadas. Tenemos amores fatales como los que nos demuestra la Generalitat año tras año dejándonos un Sagunt a Escena en Festival d'Estiu, y una ciudad del Teatro en una simple ciudad. Tenemos amores embriagadores y por eso hacemos campañas contra el consumo abusivo de alcohol en las fiestas. Curiosa la presencia del adjetivo abusivo, todavía por determinar, y de la limitación al periodo de fiestas.
Tenemos amores celosos como los que manifestamos en nuestra comarca hacia las plagas sean mosquitos o picudos rojos a los que se busca denominación de origen e incluso carnet de identidad. Tenemos amores de pago, amores que cuestan mucho dinero, como los del mamellot donde los propietarios no se sienten queridos.
Y tenemos amores de ida y vuelta como los del equipo de gobierno con uno de sus miembros, Vicente Vayá.

Lástima que no tengamos amores fraternos y hayamos eliminado la partida de cooperación internacional para nuestros amigos y hermanos, personas que estan lejos y que no crearon ninguna crisis pero se las tienen que pasar todas.

Amores cercanos y amores lejanos. El amor por la roja sigue. En algunos sitios con menos besos y en otros con más besos.
Y yo como dice la canción, eso es lo quiero besos, que todas las mañanas me despierten besos y luego por la tarde siga habiendo besos y luego por la noche hoy me den más besos pa cenar.

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