Reencuentros

No sé si a ustedes les pasa lo mismo pero el verano se ha convertido en una época de reencuentros. Hace un par de semanas reencuentro con esos amigos que  uno tiene en su adolescencia y pasan para siempre a convertirse en "los amigos". La semana pasada reencuentro con la plantilla del primer Acero Alevin Federado de alló por el año 1986.
Es lo que tiene de bueno hacerse mayor. Que coges perspectiva. Y la emoción del encuentro es sustituida por la nostalgia del reencuentro. Los reencuentros permiten saber en qué realidades se han convertido los sueños. Les he de reconocer que yo seguía viendo niños mayores en mis compañeros. Niños atrapados en cuerpos de adulto. Y no por su falta de madurez sino por mi manera de mirarlos. En los reencuentros como en aquella película del Gatopardo uno descubre que todo cambia para que todo siga igual.
Los reencuentros tienen una magía especial. La magía de descubrir que en aquella época hicimos algo bonito. Algo que nos pegó con pegamento imedio del bueno.. del humano y que nos hace reunirnos muchos años después. Los reencuentros son mágicos porque nos teletransportan sin máquinas del tiempo a tiempos que no siendo mejores los recordamos más bonitos. Porque la memoria no solo es selectiva sino tambien edulcorante. Reencontrarse con lo que fuiste te hace encontrarte contigo mismo. Para entenderte. Y para saber que eres un conjunto de decisiones que no sabías que habías tomado. Y que los demás son un conjunto de decisiones que no recuerdan haber tomado.
Así que ahí andaba yo -o cualquiera de ustedes- reencontrándome con lo que fui dentro y fuera de un campo de futbol. Ya les dije que el futbol es una metáfora involuntaria de la vida. Y así sigo, esperando una falta bien sacada, enténdiendome con la mirada con los laterales, dando vueltas y más vueltas a un Nova Canet vacio.
Les invito al reencuentro. A que piensen con quien les gustaría reencontrarse. A que se dejen llevar por la nostalgia en un baile lento y con los ojos cerrados.
Y tambien invito a nuestros protagonistas comarcales al reencuentro. Nuestros parajes naturales se reencuentran con su espíritu al saber que las obras del AVE se desplazan hacia el infinito y más allá. Los vecinos de Quartell se reencontraran en su dia de la Germanor. Y todos nos reencontraremos sin autorización con unos patos  que no tengo muy claro que quieran reencontrarse con nosotros.
Mientras tanto, ayer un hijo de Marruecos en el Centro de Internamiento de Zapadores obligó a acudir a los antidisturbios. Sus compañeros exigían que se le concediera el derecho al reencuentro con su madre gravemente enferma en su pais. Él amenazó con suicidarse si no le dejaban marchar.
Creo firmemente en el derecho al reencuentro. Debería formar parte del texto constitucional. Pero no sé si los mercados nos dejarían introducirlo. Y yo, sin permiso de los mercados, ya no hago nada.

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