Compartir

Esta semana fui al cine a ver Origen. No se preocupen no les contaré nada de la película, simplemente sirvió de palanca de reflexión para levantar un peso conceptual suficiente y compartirla con ustedes hoy.
La película nos pone alas para levantar el vuelo y soñar de manera compartida. Tendremos que convenir, ustedes y yo, que resulta curioso que compartir sea el concepto clave en una sociedad tan individualista como la que estamos tejiendo. Ya saben que alguna vez hemos comentado el concepto de "pegamento humano". Quizá compartir sea el principal de su tabla periódica de los pegamentos.

Compartir el conocimiento ha sido históricamente la mayor fuente de crecimiento humano. Compartir la información es la base para que un grupo humano funcione. Compartir una casa la convierte en un hogar. Compartir proyectos es lo que mantiene una pareja unida. Compartir una personita nos convierte en padres. Compartir fracasos es lo que nos hace más fuertes. Compartir momentos los convierte en recuerdos. Compartir ilusiones las hace más ilusas. Compartir las oscuridad nos transforma en intimidad.

Compartir tiene una parte de partir. Partir sin dividir. Partir para volver. Partir sin repartir.

En nuestro yo colectivo, el más cercano, el que nos une a ustedes y a mi, compartimos un espacio aereo sin controladores donde el aire habla. Habla para compartir una cierta sensibilidad respecto a la diversión basada en el sufrimiento animal, habla para compartir tradiciones como las del Barrio Obrero. Y habla para practicar deporte juntos en una Volta a Peu. Incluso la legislación nos llama a la necesidad de compartir el municipio sea cual sea nuestra identidad más primaria.

En nuestro yo colectivo más lejano el secreto de tus ojos sigue siendo compartir. Compartir el tiempo de trabajo con el tiempo personal. Compartir la dificultad. Compartir la responsabilidad. Compartir las ideas para convertirlas en sinergia. Compartir el espacio público con respeto.

En el mundo de lo propio, el secreto es compartir.

Casi todo el mundo recuerda bien un verano de su vida, o unas vacaciones de verano. Los sueños de verano son más bonitos porque duran menos. Son más intensos porque tienen más luz. Y son más salados porque surgen del mar. Compartirlos es casi obligatorio. Es triste para Noviembre o Febrero pero es así. Los otros meses lo entienden. Saben que el verano nos hace compartir la calle, compartir la playa, compartir el mar y el sol, nos conduce al Origen y nos permite soñar juntos.

Pasen un buen fin de semana, espero que les de tiempo a compartir algo, una mirada, un beso, un libro, una cena, una conversación, un paseo.... Compartir sigue siendo el secreto. No se lo cuenten a nadie. Simplemente compartanlo.

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