Malos tiempos para la crítica

Al contrario de lo que la gente cree la crítica no es una palabra negativa. Tener capacidad crítica es tener la capacidad de pensar por uno mismo si el mensaje que recibe es adecuado o no, si tiene  fundamento o no. Es una capacidad intelectual más, la capacidad de análisis crítico, la capacidad de pensar sobre lo que ocurre y sobre lo que no ocurre, sobre lo que se ve y sobre lo que se esconde, sobre lo que se dice y lo que se calla.
En esta época de las tres I, la indolencia, la indiferencia y la intransigencia, la capacidad crítica debiera ser asignatura obligada en los institutos y universidades. Perdidos entre carreras con salida, conocimientos aplicables a la práctica y orientación al mercado hemos convertido gran parte de la sociedad en un robot de comodidad al que le molesta todo lo extravangante, singular o raro. No digo diferente, digo raro.
El huracan mediático al que andamos expuestos inocula ideas germinales que crecen y florecen en nuestros cerebros a mayor gloria de un consumismo adormecido en el que sumergirse sin respirar, ni ver ni oir más allá de lo que nos resulta agradable respirar, ver y oir.
La creación de nuevos derechos como el derecho a callar y a no responder si no se te pregunta, el derecho a no pensar, el derecho a no soñar, el derecho a estar quieto, el derecho a vendarte los ojos, el derecho a taparte la nariz, el derecho a soltar la mano del compañero certifican que un dia habitaremos en el mundo de Blade Runner y los replicantes nos convenceran de que han visto arder naves más allá de Orión.
Esta suerte de nihilismo individualista en el que todo sigue igual porque nunca pasa nada porque nadie hace nada es el circulo perfecto del reciclaje del conformismo. La teoria del freeryder, beneficios colectivos sin esfuerzos individuales atenaza el paternalismo de lo colectivo que mendiga cada día más la adhesión individual.
Yo crecí en el Club de los Poetas Muertos, donde el capitan Garfio siempre era derrotado, donde la pantera rosa hacía travesuras rosas y Pipi Calzaslargas podía tener un caballo verde. Mi Bola de cristal decía que esto pasaría. Y así avanzamos y seguiremos porque McCarty ha vuelto y ya no caza brujas. Ahora busca ideas, las mete en una máquina y las convierte en otras nuevas donde los pájaros disparan a las escopetas. Así que buenas noches y buena suerte.

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