Las minas de oro en España

Juan dejó de estudiar porque nunca se le había dado bien. Además el trabajo en la obra estaba bien pagado y había en abundancia. Se ganaba mucho dinero. Y así se compró una casa que aún ganando un buen dinero le costó un dineral en esta ciudad cercana a una capital donde vivía.
Juan se casó y tuvo una nena. Y a Juan siempre le salía trabajo. A veces trabajaba tanto que llegaba a casa de noche y apenas podia ver crecer a su niña. 
Tenía un contrato de obra y servicio determinado que se acabó cuando alguien determinó que ya ni habia obra ni había servicio. Entonces el banco que había considerado viable aquella operación consideró viable la ejecución de la hipoteca. Y Juan se quedó sin piso. Así que él y su familia se fueron de alquiler. Al menos mientras les duró la prestación de desempleo. Como Juan dejó de estudiar a los 16 años apenas sabía hacer otra cosa. Él era el mejor poniendo suelo. Lo ponía casi perfecto. Le gustaba pensar que cada suelo era su pequeña obra de arte. Pero solamente sabía hacer eso; poner suelo. Un suelo frio, duro, sobre el que  nadie puede descansar. Y ya nadie pone suelos. Nadie pone suelos porque nadie hace casas. 
La prestación de desempleo se acabó. Juan no encontraba trabajo. No era capaz de sacar adelante a su familia. Y eso le afectó profundamente en su alma. Los médicos lo llaman depresión pero para él era una paralisis. Estaba paralizado porque ya no sabía moverse. Podía moverse pero ya no sabía. 
Y Juan, su mujer y su niña ya no podían pagar ni siquiera el alquiler. Y Juan con la diligencia que exige el Código Civil de un honrado padre de familia vio un piso vacio que era de protección oficial. Y se coló allí dentro. Tenía que decidir entre el techo ilegal al suelo legal donde dormir. 
Pronto llegó la orden de deshaucio por parte de las autoridades. Justo llegó en el mes de noviembre. Cuando empieza el frio. Juan fue a pedir un techo, un albergue. A él le daba un poco igual donde dormir pero su hija no. La orden de deshaucio se hizo amiga de la denegación de auxilio. Juan solicitó un mes más en aquella casa que sabía que no era suya. Pero no. 
Así que aquella tarde llamó a un amigo suyo y le dijo que se había tomado más pastillas de las indicadas. Le dijo que ya no podía más. Cogió una cuerda. Se fue a un parque. Y se ahorcó. 

Los mineros acabaron atrapados bajo su trabajo. Un mundo de solidaridad se les cayó encima para salvarlos. En España teníamos una mina de oro que se llamaba ladrillo. Una mina que ha acabado atrapando a muchas víctimas bajo sus escombros. Pero aquí no hay tuneles, ni rescates, ni televisiones, ni entrevistas. 

Ustedes pueden pensar que exagero. O pueden hacer el siguiente juego:  miren la prensa de ayer y determinen qué parte de rádioblog imaginativo había hoy y qué parte de realidad. 

El año 2009 cerró con 700.000 viviendas sin vender. Y Juan no se llama Juan. 

Buen fin de semana.... 

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com