Feliz solsticio de invierno

Confieso que la Navidad católica me confunde un poco. No responde a ninguna circusntancia histórica real. La religión católica siempre ha sido pionera en cuestiones de marqueting. Hasta que llegaron los Estados Unidos de América, claro está. Lo cierto es que fechas cercanas al primer dia del solsticio de invierno han sido celebradas en multitud de civilizaciones. La última gran derrota del sol ante la luna hace presagiar las próximas victoria del día sobre la noche.
Ustedes y yo vivimos en un país de tradición católica aunque ahora se nos haya convertido al consumismo. Pero ustedes ya saben que yo trato de encontrar siempre la manera de salirme de las convenciones religiosas para encontrar la complicidad humana más allá de la salvación de cualquier alma. No es que me guste el infierno. Es que ahora hace frio.

Así que, debo suponer y supongo que cuando esta semana nos enviemos una de esas felicitaciones graciosas, entrañaables, nostálgicas, lacrimógenas para felicitar la Navidad, en realidad podríamos simplmente escribir un "Me acuerdo de ti, y espero que te vaya bien en la vida".

Debo suponer, y supongo, que cuando esta tarde y esta noche nos enviemos uno de esos sms prefabricados que cada año surgen, lo haremos para dibujar una sonrisa en unos labios o para traer a la mente una imágen del pasado que nos hace sentir bien en el presente.

Debo suponer, y supongo, que cuando gastamos ingentes cantidades de dinero en comprar juguetes de los que tenemos perfecta constancia que seran defenestrados a la semana siguiente lo hacemos para ver cinco segundos de una mirada, de un brillo en los ojos, de una sonrisa y de un gracias con un beso de nuestro niño o nuestra niña.

Debo suponer, y de hecho supongo, que cuando hacemos ingenieria familiar para definir un cuadro de excel en el que el amigo invisible consiga cuadrar sin que le toque a uno mismo, lo hacemos paara convertir en visible un día una sensación invisible de 364.

Debo suponer, y de hecho supongo, que cuando instalamos tantas luces en nuestras cosas que parecen casinos lo hacemos para intentar atraer la suerte y que alguna vez gane la ficha roja de la gente y no la ficha negra de los mercados.

Debo suponer, y me paso el día suponiendo, que toda esa comida desperdiciada y tirada lo es porque a veces nos falta gente que debería estar y no está. Y esa es la comida que seguimos guardando para ellos y ellas con la esperanza de que sepan que los guardamos en el fondo del corazón.

Debo suponer, y de hecho supongo, que todas esas discusiones en pareja acerca de donde toca ir no son más que una lucha de amor entre dos familias que desean sentirse cerca, casi tocándose.

Debo suponer, y supongo, que todos los nacimientos y belenes tan comprensivos con la inmaculada concepción, lo son tambien con las adolescentes que deciden no continuar con su embarazo y necesitan un angel de la guarda legal y un portal de Belen donde hacerlo.

Me gustaría suponer, pero no supongo, que toda esta solidaridad macroconcentrada lo es por un acuerdo social para organizarnos mejor la solidaridad. Les sugiero repartirla a lo largo del año. Es más fácil de llevar.

Debo suponer, y finalmente supongo, que en realidad lo que buscamos es una estrella polar que nos guie hacia el futuro, que nos deje algo de oro en cajas de empleo, algo de incienso en frascos de calma y algo de mirra en bolsas reciclables.

No les felicitaré la Navidad. Lo siento. A veces me siento más nórdico que mediterraneo.
Les felicitaré el solsticio de invierno. La noche va remitiendo. El sol va ganando batallas. Pero sigue haciendo frío. El momento justo para buscar el calor humano de la proximidad. El momento justo para la reflexión. El momento de cargar fuerzas.

Pasen una buena noche. Y pasenla con la gente que más quieran.

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