Wikileaks de ir por casa

Los medios de comunicación se afanan en iluminar los secretos del funcionamiento diario de la diplomacia, de agencias de inteligencia, con esa sensación de estar donde poca gente ha estado y de desvelar lo que todo el mundo supone.
Quitar la cortina de los probadores. Subir el telón después de acabada la obra. Iluminar un coche oscuro mirando al mar.
Para mi, los secretos estan bien como estan, escondidos tras un tupido velo o en lo más profundo del alma. Creo que todo el mundo tiene derecho a una parte que no puede ser invadida. Creo que cada uno tiene derecho a una caja de galletas donde esconder imágenes, mentiras sin piedad, dudas y deseos. Una isla desierta donde poder vivir solo y en paz, hablando con un coco con ojos y boca recortados.
Y los más dulces. Los secretos compartidos. Llenos de miradas furtivas. Secretos entre dos personas que nadie puede entender. Un mapa indescifrable que te lleva siempre al mismo sitio. Una realidad paralela que se suma a la realidad visible. A veces nos da miedo compartir un secreto. Precisamente por eso. Porque pasaría de ser un secreto a no serlo. La condición de secreto es lo que hace que tenga vida.
Y los más deseados. Los secretos manifestados. El que ella cree conocer y él acaba por confesar. El que él desearia y ella es capaz de conceder. Caricias que se dan en secreto. Manos que se unen en secreto bajo la mesa.
Amigos secretos que se desconocen. Amigos secretos que envian letras de canciones por correo postal.
Secretos de estado, secretos de cajón, agentes secretos, secretos de alcoba y secretos de ir por casa.

En un mundo hiperinformado sigo creyendo en los secretos. Sigo creyendo en esconder papeles en los bolsillos. Sigo creyendo en libros en blanco con dedicatorias que nadie entiende. Sigo creyendo en jeroglificos escritos en clave de sol. Sigo creyendo en fotos perdidas en desvanes de un disco duro. Sigo creyendo en portales donde no llegan las farolas. Sigo creyendo en trozos de luna menguante escondidos del sol.

Y aunque a alguien le suene todo a citas de sobre de azucar, o frases de Paula Coelho o a canciones de Ismael Serrano, yo les contaré un secreto. Estas Navidades sorprendan con un secreto. Compartan un secreto. Creen un nuevo secreto. Regalen un secreto. Es el regalo perfecto.
Pero no se lo digan a nadie. Será nuestro pequeño secreto.

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