Compra profesional ética

El ciudadano que buscaba derechos políticos de la revolución francesa se ha convertido en un ciudadano-consumidor y en un ciudadano-profesional. Estas seminuevas areas de influencia ciudadana tienen una importancia capital y deben ser exploradas todavía en su parte activa. En la parte pasiva las corporaciones se han encargado de hacer casi todo el recorrido. Pero existe una parte activa del consumidor y una parte activa del profesional.
Uno de mis intereses intelecutales recientes es la ética financiera, no vista desde un comportamiento grupal corporativo -que tambien es importante- sino visto desde una actitud profesional individual. En una sociedad cada vez más horizontal y más en red aunque jerarquizada, los coomportamientos individuales son definitivos para evitar el contagio masificador. Los liderazgos locales y conceptuales deberían ser determinantes.
Con todos los ingredientes encima de la mesa, cocinemos el plato. Una persona debe tener un comportamiento de consumo responsable en cuanto a la calidad y en cuanto a la cantidad. No podemos seguir comiéndonos el planeta esperando que sea interminable. Debemos consumir seguramente menos para poder consumir mejor. No tiene sentido comprar vino de finlandia en España ni naranjas de Marruecos en Valencia. Y tampoco tiene ningún sentido abaratar costes en España en base a piezas construidas en paises sin derechos de ningún tipo, con jornadas laborales inhumanas o sueldos de miseria, incluso trabajo infantil. Debemos importar y colaborar por tanto a que esos paises crezcan y se acerquen a nuestra calidad de vida pero debemos exigir precisamente ese acercamiento de manera constante.
Si cualquier persona debería serle exigile un comportamiento ético de consumo, más lo debe ser el profesional financiero. El profesional financiero debe intentar practicar la austeridad en el consumo y el consumo responsable. La comprá privada ética debe ser el paso siguiente a la compra pública ética. A las empresas se les debe exigir tambien un comportamiento ético que optimice costes sin minimizarlos y que optimice costes globales por encima de la maximización de beneficios propios. Y el profesional financiero -las decisiones las toman personas- es un eslabón fundamental. Los profesionales de las finanzas debemos prestigiar nuestra profesión con responsabilidad, debemos dignificar nuestro trabajo que cada día pierde más credibilidad. Y lo debemos hacer con hechos y con comportamientos. En un mundo construido sin límites alguien tendrá que ponerle puertas al campo aunque solamente sea para que quien quiera pueda pasar por ellas.

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