No más humo

Me resistía a escribir sobre este tema. Pero no ha podido ser. La cruzada mediática a favor de la libertad de fumar donde uno quiera moleste a quien moleste es demasiado obvia para saltarla.
El único apoyo sobre el que descansa la posición de los fumadores que exigen poder fumar en espacios públicos cerrados es la libertad. Y ello se hace desde posicionamientos ideológicos de todo tipo. El hecho determinante es ser fumador. Da igual si eres de izquierdas o de derechas. En ese momento la libertad es un valor fundamental a salvaguardar. Desde la izquierda determinados valores como la igualdad se han puesto habitualmente por encima de la libertad. De hecho es el valor diferencial de la izquierda, la intervención individual en favor del colectivo. Desde la derecha lo mismo sucede con la seguridad, a los aeropuertos y los indignos controles me vuelvo a remitir. Pues bien, los fumadores omniopolíticos defienden su derecho a poder contaminar a los demás con su vicio. Ni más, ni menos. Yo tengo vicios. Y los pienso mantener mientras me dé la gana. Ahora bien, no obligo a nadie a compartirlos. Y mucho menos a niños, personas mayores, embarazadas y empleados que trabajan obligatoriamente en el lugar donde consumo mis vicios.
Es horrendo leer esas opiniones en que el derecho a fumar se convierte en algo sagrado. Atentar contra la vida de un mismo rápidamente se llama suicidio y está penado legalmente. Atentar contra la vida de los demás rápidamente se llama homicidio y está penado legalmente. Si lo haces lentamente parece que ya no hay tanto problema. Es más, se reivindica como un derecho.
Sugiero a los fumadores que vean la parte positiva de todo esto. Ahora podrán salir a la calle y compartir con otros fumadores lo "injusto" de esta situación. Seguro que rápidamente empatizarán lo que generará una ola de amistades y vida social en la puerta de los pubs y discotecas. Incluso se podrá ligar. Desde el punto de vista de los locales el negocio es redondo. Hace frio y acabaran antes el cigarro. Como no pueden dejar el vicio compraran más tabaco para fumar lo mismo. Y lo haran en el interior del bar. Eso incrementa el consumo. Y para mejorar la economia y hacer que los mercados esten gozosos, nada como incrementar el consumo.
Como posibles movilizaciones encuentro tremendamente positiva la iniciativa de la creación de clubs de fumadores. Allí con puertas y ventanas cerradas deberían reunirse para organizar fumadas reinvindicativas. Podrán respirar todo ese humo que se escapa en cada calada, incluso compartir sabores y marcas. Una ola de protestas de este tipo seguro que sería escuchada por el Gobierno.

Mientras tanto, por suerte, a mi me dejaran de picar los ojos, dejará de picarme la garganta cuando canto en los conciertos, dejaré de tirar la ropa a lavar cada vez que voy a ver el futbol o salgo un fin de semana, dejará de preocuparme entrar con mi hermana a un bar y con mi futuro sobrino cuando nazca. Por fin podré saborear mi plato sin ser interferido por el humo de un fumador de la mesa de al lado.
Espero que pase pronto esta falsa polémica donde quienes atentan contra la salud de los demás invocan la libertad de hacerlo impunemente.

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