Gracias a la responsabilidad sindical para EPDA

Casi todo lo que he aprendido sobre estrategia lo he aprendido en un campo de futbol. Ni El arte de la guerra ni leches: en un campo de fútbol. Decía Vujadin Voskov que ganar es mejor que empatar y que empatar es mejor que perder. Y el gran filósofo incomprendido del futbol dijo otra excelente frase: prefiero perder un partido por nueve que nueve partidos por uno.
Lejos de ver una visión derrotista del futbol o de tu equipo, son dos máximas importantes de la estrategia de cualquier organización que quiera seguir manteniendo su capacidad de influencia sobre la realidad. No siempre hace buen día para jugar al futbol. A veces el campo está lleno de nieve o embarrado y uno debe saber cual es el campo propicio para su propio juego.
Está claro que el campo está embarrado para los dirigientes responsables, serios y analíticos. Es dificil practicar el deporte del pactismo en estas condiciones. Los poderes económicos han tomado las riendas del partido y los mercados andan arbitrando y hacen que sea imposible practicar un juego de pase corto, entrada por banda y finalización. De hecho es casi más dificil que invadir Rusia en pleno invierno otro gran error histórico de la estrategia militar.
Con la tormenta mediática perfecta de desinformación y teorías únicas de pensamiento único circulando sin control por el mundo era mejor perder un partido de nueve que nueve partidos de uno. Más que nada porque al menos ganas ocho partidos. Y eso hemos hecho -me incluyo para no escaquearme de las críticas que pueda suscitar- los sindicalistas responsables de este país, encontrar la manera de ganar el máximo de partidos posibles teniendo en cuenta las reglas y el estado del terreno de juego. Y se ha conseguido por la preservación de las garantías de una clase media-trabajadora adormecida por el miedo y la comodidad a la que ansíamos despertar.
La firma del Gran Pacto de la semana pasada certifica la defunción de iniciativas que ponían en serio peligro el marco de relaciones laborales que garantiza la red anticaida de un trabajador.
Y además la firma del Gran Pacto genera la confianza y solidez necesarias para sentar los fundamentos imprescindibles de una recuperación económicas sin sacrificios estériles (regalos).
La situación del tablero venia determinada por la movilización de la huelga general. Las piezas estaban dispuestas así gracias al esfuerzo de quienes fuimos a la huelga. Si alguien piensa que las piezas de este ajedrez estaban en posición inicial está muy equivocado. Cambios en el ministerio y cambios en la patronal acreditan una necesidad de credibilidad que los sindicatos nos ganamos en la calle.
En este partido cualquier jugada cambia el resultado. Y a veces se gana, a veces se pierde y otras se empata. Porque tengamos en cuenta que cada semana hay un partido. Y a veces hasta dos. Y tenemos que ganar la liga.

Carles López Cerezuela

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