Se sienten coño

Dicen los estudios científicos que gestionamos unas doscientas mentiras al dia entre las que construimos y las que recibimos. No está mal para un solo día. La mentira es un método de supervivencia. Mentimos para sobrevivir. Nos mentimos y mentimos a los demás para poder ser más felices. Entre esas mentiras se encuentran los falsos recuerdos. La nostalgia convierte la memoria en algo dulce, construyendo pequeñas dulces mentiras a las que llamamos recuerdos.
. Ya hace treinta años de aquel momento en el que casi todo el mundo recuerda lo que estaba haciendo. Me incorporaré a este ataque treintañero de nostalgia para contarles que me gusta recordar que yo estaba camino de mi clase de solfeo en la Lira Saguntina en aquel puente que llevaba a una inmensa cola de coches que acababan en el semáforo de la 340. Esa fue mi primera noticia del golpe de estado del 23F. Supongo que mis padres estarían más preocupados y se enteraron antes pero yo solo recuerdo a aquel señor gritando. Y recuerdo que tener un poquito de miedo porque no me gusta que me griten. Y el grito lo ponían una y otra vez. El tabique de la normalidad democrática podia haberse derrumbado. Por suerte, aquel señor de convirtió en un simple intruso,  un Alf cualquiera. Se acuerdan de Alf? aquel alienigena que vivia en el garaje de una familia media americana y que fue el segundo extraterrestre más pacífico de la historia.
De alienigenas y extraterrestres vuelve a ir la historia. El balonmano Puerto juega en el OVNI y no tengo claro si es que aquí somos un poco marcianos o lo son quienes nos visitan.
Pero no me desvio del tema. Unas veces trato de pensar como explicaría las cosas que pasan aquí a un extraterrestre. Y me cuesta. Y otras veces no me quito mi propia sensación de extraterreste  Esta semana tuve visita y mientras paseaba por el Puerto intentaba explicar mi planeta. Confieso que soy un apasionado de mi pueblo y disfruto explicando un montón de cosas como un abuelo cebolleta cualquiera. Pero hay cosas que nunca sabré explicar y mucho menos entender.
Me resulta dificil de entender que alguien pida  una campaña limpia ¿significa eso que se da por supuesto que las campañas electorales son sucias? Pero me resulta dificil de explicar la remodelación de la Alameda del Consell, no sabría decir que tenía de malo o deteriorado más allá de un pequeño quiosco cuyo destino es incierto. Me resulta dificil de explicar que construimos un estadio para espectadores que nunca iran mientras eliminamos la ayuda al desarrollo. Mi planeta es extraño. Pero es el mío.
Lo que jamás podré explicar a nadie y jamás entenderé es que se meta en la leña política al padre de alguien ya fallecido como ha hecho el ex-casi todo Miguel Angel Cortés. Porque los padres son intocables, es sucio meter en la ensalada mediática un juego emocional de ese tipo. He echado de menos algun defensor de las campañas limpias exigiendo retificaciones y sobre todo disculpas.
Por eso, y para no sentirme un extraterrestre de nuevo en materia familiar me quedo con la preciosa carta que escribió esta semana un colaborador de esta casa Pako Gimenez para su madre. Lanzada al infinito y que llegó un día a mi playa.

Y todo esto que parecía no tener relación, de pronto converge en puntos comunes. Se sienten coño es hoy una expresión de calma. Hagan una campaña limipia, sientense a debatir, a exponer, a argumentar. Haganlo con la diligencia y la actitud exigible a una honrada madre de familia porque al final nuestra historia se escribe con minúsculas pero es la nuestra, pequeñita, llena de anécdotas quizá, pero son nuestras referencias. Y todo el mundo necesita referencias para que cuando las cosas vayan mal el árbol no se doble y las raices sean profundas.

Este fin de semana miren al cielo. Está de mudanza. Seguro que ven algun Ovni con un extraterrestre al que contarle lo que pasa en su planeta. No los confundan con las estrellas fugaces. Esas son para pedirles deseos.

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