Ecoguardiolismo

Mi manera de ver la vida se esconde en la hierba de un campo de futbol. Fue así como me acerqué al ecoguardiolismo olvidándome del reloj y del marcador de una vida que se parece más a una liga que a una Champions.  Me refugié en el ecoguardiolismo frente a los feos destellos de eficacia del lado oscuro. Compré una antorcha para iluminarme en la caverna mediática y me liberé de aquellos flautistas de hammelin que prometen matar ratas y acaban por matar niños.
Del marxismo aprendí que estos son mis principios y si no les gustan tengo todavía más. El principio de incertidumbre en la presunción de una industria futbolística taylorista donde la magía se esconde siempre en una chistera. Aprendí el principio de belleza en frasco pequeño, estudié la profesión del silencio, la dulzura en el toque, la circulación rápida de la verdad y la humildad.
En el ecoguardiolismo me quedo. Sobrevivo mejor en los valles que en las mesetas. Porque vivo en un país tan pequeño que desde el campanario de un pueblo se ve el campanario del pueblo de al lado. Un país que ha sido derribado tantas veces que se levanta cada día para trabajar. Sacudimos cada día la alfombra donde se acaba escondiendo esa gente tan ufana y tan soberbia.
Convertido al ecoguardiolismo explico las cosas en tres idiomas hasta que el entendimiento se suma a la comprensión, subido en el barco de la educación trato de lanzar al viento las velas de la elegancia. Me gusta el futbol que se juega en bicicleta porque cuando tienes la pelota todas las energías son renovables. Me gusta jugar bajo la luz del sol y no bajo una lluvía gris pertinaz de sequía imaginativa.
A veces te levantas una mañana y alguien ha dejado el cesped alto para que te sientas lento. Sin saber que cuando no se riega el campo tampoco se riega el cerebro y solo se puede practicar un futbol seco, cansado, crispado y aburrido. A veces alguien pone migas en el tablero de ajedrez. Porque no le gusta el ajedrez y prefiere jugar al poker. Y encontrarás gente que quiera hacerte perder en lugar de ganarte.
Únete al ecoguardiolismo, súbete a la bici del respeto, viaja despacio mirando el paisaje, deja que la pelota circule entre tu agenda, disfruta del paisaje, no retengas el balón, apoya a tu compañero, seduce contoneos de piernas firmes y pechos pequeños. Los medios nunca justifican los fines porque los justifica todo el equipo.

Volverán los hombres grises de la eficiencia que pretenden ganar cada partido por un decimal. Volverán las historias del lado oscuro con las trompetas de las glorias deportivas a tu balcón sus nidos a colgar pero aquellos dioses del señorio, aquellos no volveran.

Recuerdo que un día empecé hablando de futbol y acabé hablando de la vida. La vida es un juego de estilo, de diversión, de ilusión, de pasión, de disciplina, de ayuda, de trabajo, de sueños, de glorias, de fracasos. Para ello me entreno cada día siguiendo la filosofia del ecoguardiolismo.
En otros juegos vitales, yo tambien lo reconozco. Ellos son los putos amos. A todos los Mourinhos de este mundo, les regalo su champions particular.

Para escuchar.... http://www.goear.com/listen/d6ee8dd/ecoguardiolismo-carles-lopez-cerezuela

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