Hay vida más de allá de cuatro Madrid-Barça

Para los que no somos ni del Madrid ni del Barça está es una de las mejores posibilidades de contemplar el espectáculo cutre de la bipolarización futbolística entre la caverna mediática y los iluminados blaugranas, entre los apocalípticos de la meseta y los apostoles de la periferia. Me debato entre exiliarme del país o quedarme y reirme del perdedor. Sea como fuera la bipolarización futbolística en términos de “la vida es futbol” no es más que la metáfora de ese proceso de simplificación de pensamiento e idiotización colectiva en que nos hemos sumergido bajo el paradigma del ciudadano-consumidor. Hace tiempo que desaparecieron los colores y ahora empezamos a perder hasta los grises.
Una bipolarización es la simplificación de máxima rentabilidad para las partes y de menos beneficio para el todo. Funciona en todos los ámbitos. Miremos un momento la actualidad.
Durante años la guerra fria facilitó la bipolarización mundial. Cuando Estados Unidos se quedó sin enemigo a finales de los ochenta se fabricó uno. Bueno, varios. La necesidad de un enemigo cohesiona internamente. La bipolarización és útil para el poder y el dominio a través del miedo.
La extremaderecha sube en Finlandia con un mensaje antiPIGS que básicamente responde al esquema clásico norte-sur. Los del norte no entienden que aquí hayamos vivido a tutti-plen y además no pasemos frio. La verdad es que yo tampoco. Berlusconi igual sí. La bipolarización no sabe gestionar la diversidad.
La polarización obliga al opositor a desgastar al gobernante para obtener el poder. Y de paso pues ya le da un poco igual por donde pase el tsunami. Las posiciones en política antiterrorista del PP son una buena muestra. Cada vez que Aznar abre la boca perdemos competitividad. La polarización es ineficiente desde el punto de vista institucional.
El enfrentamiento lingüístico respecto del valenciano tiene dos partes desigualmente dispuestas intelectualmente pero rentables políticamente. La desaparición del conflicto seria positiva para el valencià-català pero la polarización es rentable para los nichos de resistencia. Existo contra ellos. Y el negocio está ahí mismo. Si vendo conflicto necesito bandos como clientes, al menos uno. Algún famoso editor ha montado todo un holding con esta teoria.
La bipolarización es tambien una interlocución. Conseguir entrar en el mercado de la polarización (tenis ideológico) no es fácil. A nivel local el Bloc y en concreto Quico ha conseguido que la interlocución básica de este ayuntamiento sea Bloc-PP . Ha entrado en el mercado mental de la polarización municipal desplazando claramente al PSOE cautivo y desarmado, mientras SP dispara hacia todas partes y EU se subió hace tiempo a la montaña a resistir.
Volviendo al nivel futobolístico Madrid y Barça estan a quince puntos de mi Valencia. Seguramente los seguidores de esos equipos se lo pasen muy bien, y los medios ganen audiencias y lectores pero la verdad es que una liga así, no tiene sentido. Y un mundo así tampoco. Y además es insoportable. Quizá me exilie a Islandia y deje de pagar mis préstamos.

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