Empecemos por cambiar las campañas

Un camino de mil kilómetros empieza de la misma manera que un paseo; con un paso. Las campañas electorales son manifiestamente mejorables. Me gustaría intentar esbozar algunas lineas de trabajo para conseguir que las campañas sean más claras, más sostenibles, más limpias y menos intrusivas. 
  • La duración. Parece claro que en un entorno informativo anterior era necesario establecer mecanismos de información directa e indirecta que permitieran el libre acceso al pensamiento de los ciudadanos. La campaña electoral era una focalización directa. Hoy en día los medios de información se han multiplicado y eso genera una continua campaña electoral permanente que deja la estricta en un papel secundario. Ese papel secundario pero importante se puede cumplir en una semana. Dos semanas es excesivo. Especialmente para las locales. 
  • El mailing. A cada casa de cada ciudadano llegan cartas y más cartas con propuestas electorales. Desde los partidos políticos se cree que la comodidad de llevar las papeletas desde casa es clave para el voto. Yo no creo que sea así o en todo caso me parece desproporcionado el uso de recursos para conseguir ese objetivo. Para empezar creo que debería tener derecho a exigir que mis datos no se le proporcionen a los partidos que yo decida. No tengo porqué recibir correos de partidos que yo haya decidido. El derecho de rectificación de datos y de desaparición de mis datos está recogido en la Ley de Protección de datos donde las bases de datos ideológicas son las más penadas. En mi caso, no quiero que el PP tenga mis datos pero puedo poner ejemplos más fuertes de los dos lados. Si yo viviera en el País Vasco podría tener alguna reticencia a que mis datos los tuviera según qué partido. Y viviendo en  Valencia los tengo porque se presentan partidos nazis. 
  • Uso de material reutilizable. El sistema de partidos está más o menos estable así que seria conveniente que cada partido no renovara su imagen gráfica para publicidad estática cada elección. Entiendo que debe aparecer el candidato pero creo que no debe aparecer en todas partes. Los cárteles de marca, las pancartas de marca combinadas con cartel y pancarta de foto son una buena combinación. 
  • El material fungile. La literatura efímera política es uno de los mayores malgastos de la campaña. Los eslogans son intercambiables y las propuestas son similares. Solo un iniciado puede navegar entre las diferencias aprendiendo a navegar entre lineas. En las campañas locales existe una limitación presupuestaria que evidentemente no está resultando efectiva. El tríptico/periódico/pamfleto debería ser al menos de papel reciclado aunque quede menos lucido y su cantidad debería ser acorde a una menor duración de la campaña y a la existencia del mailing a domicilio. 
  • Respeto absoluto en los lugares de pegado. Especialmente cuando se trata de cartel. Pegar en cualquier parte ensucia la ciudad. En este aspecto debemos ir con especial cuidado a la hora de garantizar la igualdad de oportunidades. Los partidos grandes pueden pagar publicidad estática en farolas, cabinas y paradas de autobus (las más visibles). Los partidos pequeño no pueden pagarlas pero tienen derecho a visibilidad. Existen formas baratas de obtener visibilidad especialmente en las farolas y vallas del municipio. Y la administración pública debería ser cercana a ellas. Estas fórmulas utilizan material fácilmente colocable y retirable al acabar la campaña. Eso sí, yo exigiría que fueran exclusivamente de marca a cambio de utilizar medios públicos. 
  • Los paneles. En Sagunto se utiliza un sistema de paneles. Está basado en unos paneles clavados en el suelo que se colocan y se quitan pasadas las elecciones. El sistema de paneles genera una evidente sensación de mosaico de supermercado electoral que impide la individualización del mensaje. En resumen, se crea una sensación de oferta general política. Una casta política. Este sistema se ha extendido al resto de pueblos de la comarca. Si tuvieramos la certeza del respeto a todas las opciones (en Sagunto hoy no la tengo) existen paneles no agresivos (no clavados al suelo) transportables e individualizables que podrían ser colocados en lugares visibles pero sin acceso directo. Se podría crear un mapa de lugares donde colocarlos y cada panel pertenecería a un partido. El reparto podría ser a partes iguales dada las especiales posibilidades de los partidos grandes de colocar otro tipo de publicidad. 
  • Los debates. Ha llegado un momento en que los debates pierden sentido. Retransmitir monólogos estancos no es un debate. Y hacer un debate a más de cuatro en un sinsentido televisivo. Tiene más sentido un sistema de entrevistas por varios medios. O un sistema de tengo una pregunta para usted incisivo y ciudadano. Esto fomentaría más la participación que el debate intrapolítico donde la agenda es escogida sistemáticamente por el político y no por el ciudadano. 
  • Uso de megafonia. El uso de megafonia debería estar regulado a determinadas horas. Uno no puede verse asaltado a cualquier hora por la megafonia de cualquier partido político. 
  • Contenido. Los temas de contenido son más complicados. Y más teniendo en cuenta la esencia mediterranea de los valencianos. Aún así me arriesgaré a decir que el propio Ayuntamiento debería organizar actos electorales abiertos donde no exista la posibilidad de míting sino de responder a preguntas. Sugeriria que se hiciera por separado a cada partido. Creo que se debe insistir en el giro copernicano de las campañas. Los políticos tienen cuatro años para hablar. El ciudadano debería tener un espacio propio para preguntar durante la campaña sin que el político le marque la agenda. En la experiencia de los actos públicos de esta campaña ha quedado muy clara la diferente agenda de los ciudadanos y de los políticos. Diferentes intereses que deben ser satisfechos. 
  • Tratamiento mediático. Los medios de comunicación tienen un papel fundamental en el entendimiento de propuestas y en la interpretación del trabajo hecho. El actual sistema mediático profundiza en los espectacular (declaraciones y enfrentamientos) en detrimento de la interpretación del pasado, la exposición del presente y la propuesta de futuro. Los medios impresos tienen limitación de espacio y deben escoger aquello que más les favorezca en audiencia como empresas que son, pero los medios digitales (cada vez más grandes y con más proyección) deberían empezar a hacer un mayor esfuerzo por superar esos aspectos. 



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