Los tres cerditos indignados se rebelan en la granja

Érase una vez tres cerditos que vivían indignados porque  les habían quitado las casas el banco tras haber ejecutado su hipoteca. De los tres cerditos solamente trabajaba uno. Los otros dos habían sido incluidos en un ERE aunque su empresa daba beneficios y los directivos habían cobrado bonus millonarios.
Así que los tres cerditos debían construirse su propia cabaña ideológica donde refugiarse del ataque del lobo de los mercados. El más pequeño de todos era impetuoso y se pasaba el día twiteando. Había dejado de estudiar para trabajar en la construcción porque se ganaba mucho dinero y luego trabajó también de camarero en Benidorm porque sus padres lo habían enviado de pequeño a Londrés dos semanas y sabía algo de ingles. Sin embargo nunca se había preocupado demasiado de eso que llaman "la granja.
El cerdito mediano era un poco más mayor, leía el periódico a diario y andaba enterado de casi todo. A veces conversaba en tertulias improvisadas con otros cerditos indignados sobre la  necesidad de un cambio social en la granja y el bipartidismo que compartían lobos y zorros. Los zorros se habían establecido hace tiempo y siendo peligrosos no lo eran del todo. Solamente atacaban a veces y lo hacían de manera astuta pero sin ser muy voraces. Los lobos,  sin embargo, eran voraces y siempre querían más. Atacaban continuamente. Nunca se daban por vencidos. Exigian rescates al banco central de lobos para curar las heridas de los ejemplares que más arriesgaban en su caza.
El tercer cerdito era un cerdito implicado en la gestión de la granja. Trataba de que estuviera lo más limpia posible porque era su parcela de responsabilidad. Cada día la limpiaba y recogía lo que los demás habian dejado por el medio y se esforzaba en guardar comida durante la primavera y el verano para tener algo que comer en invierno.
Los tres cerditos indignados empezaron a construir su casa. El primero la hizo de lona y la colocó en el centro de la granja. Allí la podían ver todos. Cada animal que pasaba contemplaba esa moderna casa de lona donde se había instalado el cerdito pequeño y lo twiteaba al resto de la granja. Seguro que cuando viniera el lobo quedaría admirado del diseño y modernidad de la casa de lona y de la magnfíica orientación y organización que se había dispuesto. Estaba dispuesto a resistir el tiempo que hiciera falta porque la verdad y la justícia era los dos pilares de su casa de lona. En poco tiempo la casa de lona estaba perfectamente montada y así pudo seguir twitteando y tocando en la guitarra canciones que ha oido en algún canal de youtube.
El segundo cerdito contruyó su casa de madera con unos troncos que encontró fruto de otras casas que fueron abandonadas en su momento. Recicló los materiales y los unió con cuerdas. Lo situó en un lado de la granja. Bien orientado para que la temperatura fuera adecuada y fijó una reglas de convivencia que todo la granja admiró por su inteligencia.
El tercer cerdito decidió que necesitaría más tiempo y más esfuerzo pero construiria una casa de piedras. Fue recogiendo materiales consistentes de la naturaleza para hacerla sostenible. Las unió con  el cemento de la épica. Abrió las ventanas de la transparencia y estableció tabiques flexibles que se pudieran acomodar a diversas funciones para aprovechar mejor el espacio.
Los tres cerditos celebraron una fiesta y cantaron aquello de ¿Quien teme al lobo feroz de los mercados? ¿Quien teme al lobo feroz de los mercados?
 Y entonces vino el lobo.
Primero acudió a la cabaña de lona y sin decir ni una palabra de un soplido bajó el coste del despido y levantó la cabaña. El cerdito menor salió corriendo y se refugió en la cabaña del cerdito mediano. Al llegar allí el lobo de los mercados exigió: Abreme la puerta. Los cerditos se negaron. Y el lobo de los mercados de un recorte social bajó el sueldo de los funcionarios y congeló las pensiones destrozando la cabaña. Los dos cerditos fueron a refugiarse en la casa del cerdito mayor. El cerdito mayor les abrió la puerta rápidamente para que tuvieran algo de protección social y un pequeño subsidio para sobrevivir. Y entonces el lobo volvió a exigir: Abridme la puerta. Y el cerdito mayor convocó una huelga general en toda la granja a la que asistieron todos los animales, ganó las elecciones con el voto incluso de las gallinas que siempre había sido muy cobardes, estableció mecanismos de Gobierno Abierto en la granja. Tanto que incluso los conejos que estaban todo el día en otros menesteres se sintieron motivados para participar y empezaron a limpiar un poco.
El cerdito mayor miró a sus hermanos con cierta condescendencia y les dijo: Vamos.. ahora tenemos que construir más casas de piedra.

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