Silencio, tan grande, tan vacio y tan muerto

Hace años para vencer mi timidez decidí que seria capaz de hablar en público con fluidez. Ya sé hablar en público. Hace cosa de unas semanas me puse un nuevo reto, aprender a callar en público. Tanto es así que he elaborado un decálogo de leyes del silencio que estudio con profundidad para guardar silencio en este mundo neutro que estamos creando.
Pero les he de confesar que no va muy bien el curso. De hecho, esta mañana la única manera de que callara era atarme. Y eso que como dijo Ismael Serrano, ya me gustaría a mi ser el librepensador, no oir el crujir de tripas de tantos ni su llanto ni su dolor, establecerme correcto, filosofo neutral, independiente y manejarme bien con toda la gente. Al final, y dado que hacer  un radioblog con tres minutos de silencio seria muy llamativo pero las chicas de Onda Cero no les resultaría tan efectivo, decidí unir palabras que puedan ser utilizadas en contra mía en un juicio injusto.
Hay una película de Lars Von Trier que se llama Dogville. Se trata de una evidente mirada crítica al poder de los humildes y por extensión a algunas concepciones de la democracia demasiado simplistas. En una de las escenas, la aldea constituida en asamblea decide votar la hora que es y la asamblea soberana decide que no es la hora que es sino una hora diferente. Y así queda acordado por mayoría a pesar de la oposición de una sola persona.
Ayer se constituyeron las Cortes Valencianas. Mientras bajaba las escaleras y después de las caricias electorales Francisco Camps, el amiguito del alma de una trama corrupta, recibía un sonoro aplauso. Dos mayorías le aplauden pero me da igual. Sugiero a todos aquellos que piensan que las elecciones son el perdón de los pecados y la vida eterna, aquellos que sin penitencia y sin propósito de enmieda conceden su favor que miren su reloj porque la hora que es es la única hora que puede ser. Y quien tiene  una actitud inmoral pero gana las elecciones no es más que un inmoral mayoritario. Y quien miente y manipula la información no es más que un mentiroso a quien cree que la mayoría.
Ayer también un diputado, conocido miembro del Opus Dei, decidió que Les Corts Valencianes eran el lugar adecuado para jurar su cargo con una Biblia y un crucifijo. Y yo me pregunto si puedo prometer mi cargo con El Principito y mi Geyperman Explorador que son la luz que guía mi vida. Las creencias forman parte del ámbito privado y allí se deben desarrollar. Por lo que yo estudié Dios está en todas partes y solamente hay que cerrar los ojos para estar cerca de él. No era necesario llevarlo hasta allí para hacerlo visible.
Mientras el sainete valenciano se adueñaba del interior el esperpento ibéricomediterraneo lo hacía del exterior. Y la policia de Rubalcaba cargaba contra los indignados que se manifestaban contra los imputados. Seguimos siendo el centro de atención de toda España por nuestra falta de dignidad.
Además, mañana es el pleno de investidura. Y permitanme que les diga que a nuestros políticos les ha salido la vena lúdica. A ratos juegan al tabú para no decir según qué cosas, a ratos juegan a los dados a ver como suman 13, a ratos juegan al poquer a ver quien engaña a quien. ¿Es que a nadie se le ha ocurrido jugar al ajedrez respetando unas reglas e intentado gestionar la calma y la inteligencia?
Al señor futuro alcalde de Sagunto me gustaría contarle un cuento para que esta noche duerma bien y mañana reflexione. Había  una vez un rey que vivía en un castillo. Tenía tanto miedo de que le quitaran el castillo que construyó un foso alrededor. Entonces puso un dragón en el foso. Pero seguía teniendo miedo de que alguien entrara al castillo y se lo arrebatara. Y un día eliminó los puentes. Durante varias semanas el castillo resultó inexpugnable. Nadie consiguió entrar. El problema vino cuando el rey necesito comida e intento salir del castillo.
Le sugiero al Partido Popular de Sagunto que donde cavó zanjas empiece a construir puentes. Es su responsabilidad. No valdrá esconderse tras un cobarde "es que nadie me ayuda". Su soledad se la ha ganado a pulso.
En fin, no sé si lo saben pero una escuela de Ontario ha decidido prohibir el arco iris porque es un símbolo gay. Prohibir el arco iris. Estamos creando un mundo dividido entre fanáticos y apáticos. Espero que nunca descubran que la estrella es un símbolo de libertad, que el mar es un símbolo de calma, que el sol es un símbolo de ciencia, que la luna es un símbolo de espiritualidad. No sé cómo quedaran los dibujos de los niños con una familia, una casa y un árbol y sin el arco iris. Esperemos que no llueva durante mucho tiempo y luego salga el sol. O tendremos una oleada de homesexualidad insuperable.
Pasen un buen fin de semana y recuerden no hacer como yo... guarden silencio...les irá mejor en la vida pero el silencio de Ismael... mejor el de  Bisbal... tan grande, tan vacio y tan muerto... como duele este silencio de amor.

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