Sola mente

La noche es el crisol de la soledad. Por la noche lo solitario es feroz cuando por el día fue atractivo.
De soledades quería hablarles un niño solitario que sigue jugando con amigos imaginarios a los que les habla cada semana por un aparato raro que capta su voz. Fue una noche que uno de esos amigos imaginarios se hizo real y le explicó al niño solitario que solamente aprendiendo a disfrutar de la soledad se aprende verdaderamente a disfrutar de la compañía. El niño solitario pensó que era una frase de sobre de azucar que como el azucar cada uno puede tomar e interpretar de la manera que necesite para sentir dulzura. Pero no lo era. Era una reflexión de barra de bar fruto del trabajo reflexivo de la oscuridad y la multitud.
De soledades y mentes quería hablarles hoy. De mi sola mente. La soledad empieza ante una sensación de extraña de incomprensión del entorno. Cuando lo que nos rodea no nos entiende porque nosotros no somos capaces de entenderles. A eso le llama minoría. Y la minoría de uno nunca es una locura. Solamente es soledad. Es la soledad más dura. La soledad ideológica de saber que aquello que defiendes nada contracorriente en el rio que mueve el molino de tu propia casa.
Sin embargo hay quien debería verse rodeado de soledad como Francisco Camps por su comportamiento inmoral, indigno y falto de ética y sin embargo recibe el cariño electoral. Pero en el fondo está sólo porque solamente él sabe que la soberbia es el pecado de los solitarios.
La soledad lleva mucho sacrificio a sus espaldas. No es fácil conseguir tanta soledad como la del PP de Sagunto que ha conseguido que nadie quiera pactar con ellos. Una soledad ganada a pulso, tras años y años de esfuerzo por cavar zanjas artificiales llenas de titulares y declaraciones que interesaban también a todos los que les gusta jugar a la guerra.
Se siente sola mi lengua paterna, el valenciano, que encuentra pocos defensores cuando la maltratan con decretos leyes y que ve como su hermano mayor, el castellano, siempre encuentra extraños compañeros de cama que en otras ocasiones son infieles por naturaleza.
Y la soledad del inocente. El pobre pepino que nunca hizo nada más que amargar por sitios extraños y que se ha visto sentado en el banquillo de los mercados acusado falsamente. Pronto le hicieron el vacio y se buscaron nuevas compañias quienes vendrán este verano a visitarnos y lo tomaran sentados en las terrazas de verano.
La soledad del ganador y la soledad del perdedor son las soledades de quienes destacan en una ingente masa de gente invisible pero acompañada. La neutralidad entre lo neutro no marcará ninguna de sus soledades. Si su mente está sola tendrá una sola mente. La soledad suele ser coherente pero la incoherencia seduce a la compañía.
Pero todo esto son soledades de plástico, soledades superficiales porque la verdadera soledad no tiene compañia que la calme. Así que este fin de semana, disfruten de la compañia, seguro que su coherencia se lo permite.

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