Liberados, asesores y sueldos.

La actividad política es una prestación de tiempo de calidad y ha de ser remunerada. Aunque la política ha perdido mucho peso en las decisiones colectivas ante los agentes económicos sigue siendo la fuente de decisiones colectiva más importante. Y lo es especialmente a nivel local. El Ayuntamiento de Sagunto es una empresa de servicios que factura cerca de 60 millones de euros. Quizá en los pueblos más pequeños se pueda controlar la gestión de la empresa de servicios del pueblo con buena voluntad y ratos de ocio. En Sagunto eso es imposible. Y no solo no es posible sino que además a nosotros "los clientes" no nos interesa que el ayuntamiento sea amateur y se lleve en los ratos sueltos que cada concejal encuentre. Si así ocurriera las decisiones las tomarían los técnicos ya que ni el gobierno tendría tiempo de estudiar el volumen de temas importantes que abarca la gestión de una empresa pública de ese tamaño ni la oposición se enteraría de nada porque ni le daría tiempo a leer los expedientes.
Sentadas esas premisas de prestación de tiempo de calidad y necesidad de dedicación amplia y remunerada debemos analizar las dos partes. Empecemos por la de "remunerada". Bajo mi punto de vista la remuneración debe resultar atractiva para que los miembros más inteligentes de la colectividad representada se vean atraidos por la actividad. No para ganar más dinero sino para no perder lo que en la iniciativa privada pagarían por ese talento Bien es cierto, que entonces deberíamos estar en disposición de elegir a quienes consideremos dentro de cada partido los mejores gestores y no podemos hacerlo porque los partidos nos cierran sus listas. En todo caso, un elemento de inteligencia representado no puede ver su sueldo reducido por acceder al cargo público. Las versiones más vocacionales y voluntaristas de las conversaciones comunes no hacen más que alejar el talento de las instituciones. Nadie va a dedicarse a la política cobrando la mitad de lo que gana en su actual trabajo y decir que "si se mete es lo que hay" es alejar el talento de la institución. Así fijamos un límite mínimo más o menos. No perder respecto a tu anterior situación. Pero habrá que fijar también un límite máximo para que no se acerque nadie a la política con afan especulativo personal. Ese límite me preocupa menos porque cualquiera de ellos me parece bien. Simplemente creo que en este caso, a diferencia del privado no solamente hay que remunerar calidad de gestión o responsabilidad sino también dedicación, y exposición pública. Además habrá que guardar una proporcionalidad entre instituciones. Resulta dificilmente entendible que un alcalde gane más que el presidente del gobierno. Uno de los dos cargos no está adecuadamente remunerado.
Los liberados son como comunmente se conoce a los concejales de dedicación exclusiva. El nombre de liberado ya es un nombre perverso. Sin dedicación exclusiva solamente hay dedicación parcial. Y así dificilmente se lleva una empresa de gran tamaño. Sobre el número de liberados necesarios es ya una cuestión diferente pero cuestionar los liberados por su existencia me parece un error.
En Sagunto no tengo tan claro el tema de los asesores. Creo que son los concejales electos los que deben acceder a la dedicación exclusiva. Las personas no elegidas por los representados no tengo claro que deben acceder si los electos no lo están.
Por tanto, estoy de acuerdo en que el político se profesionalice como una función transitoria en su vida profesional y cobre de acuerdo a unos criterios. Eso sí, una función igual a un sueldo. No es ético cobrar varios sueldos de diferentes instituciones si se tiene una dedicación exclusiva.
No estoy de acuerdo taqmpoco con que cada pleno pueda decidir este tipo de cuestiones. Creo que debería existir una especie de convenio colectivo para políticos donde estas cuestiones quedaran claras y fueran para todos igual. A un ayuntamiento de tanto presupuesto le corresponden tantos liberados de gobierno y tantos de oposición con estos sueldos. Sé que existen recomendaciones de las Federacioens de Municipios pero esto debería ser más tajante. Esta posiblidad de autoimponerse sueldos es perversa en sí misma.
Y sobre todo, cuando alguien está en la oposición debería recordar que oposición no es sinónimo de obstáculo sino de estudio y preparación para acceder a una plaza. Jugar con las reglas del juego conduce siempre a las trampas. Una oposición responsable facilita un gobierno responsable.

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