Business as usual

La propuesta era tentadora. Como productor sabía que no debía hacerlo. Nunca había sido un ejemplo ético pero quizá esto era demasiado. Debe haber límites. Pero aún así dudaba. Y lo consultó con el Presidente. El presidente preguntó qué pasaría si lo hicieran solamente durante un breve periodo de tiempo. Él dijo que los índices de audiencia se dispararían pero no sabía exactamente cual sería la reacción al dejar de emitirlo. El presidente le dijo que él no se preocupara que tomaría la decisión personalmente. Así pues empezó a emitirse solamente en horario de prime time. Los índices de audiencia se multiplicaron. Los anunciantes ofrecían enormes cantidades de dinero para anunciarse en la cadena. El Consejo de Administración exigió que también se emitiera fuera de prime-time. Así comenzó a emitirse en horario adulto. Sin embargo, llegaron las navidades y finalmente se emitió también en horario infantil. Estaba en casa y por la mañana descubrió a su hijo frente a la tele. Conocía esos síntomas. Y en la cadena le habían prometido que nunca lo harían con niños. Ni siquiera le habían avisado. Cuando empezó a experimentar con ultrasonidos hipnóticos para calmar enfermedades mentales nunca pensó que su empresa lo ofrecería a aquella cadena italiana. Ahora su propio hijo vívia pegado a la pantalla. Y le exigía comprar un dragón robot que lanza fuego por la boca. Al principio era un simple encendedor pero el area comercial decidió extender el producto.

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