Houston, tenemos un problema.


Era la tercera vez que recogía sus cosas y tenían que cambiar de casa. Y Pau no acababa de entender tanto cambio. Pero su padre le prometió que sería el último. Le prometió que era el definitivo
Pau vivía en un pueblo de la costa hasta que fue más prudente acercarse al interior. El mar andaba embravecido y luchaba contra las playas. Y solía ganar. Poco después tuvieron que trasladarse al norte. La temperatura en el sur era ya insoportable. En cada pueblo fue dejando amigos y compañeros. Sus padres se podían permitir los traslados pero algunos de sus amigos se quedaron a expensas de la furia del mar. Y otros bajo la injusticia del sol.
Esta vez parecía la definitiva. A Pau le prometieron que nunca más volvería a llevar mascarilla al salir al patio. Que se acabaron los túneles de aire acondicionado y las lluvías artificiales. Pau podría usar la bici de su padre en lugar de quedarse en casa aunque tendría que aprender a utilizarla.
El traslado era aquella misma mañana. Debían acudir a la pista de despegue. Les acompañó su abuelo hasta allí. Él decidió quedarse. Tantos años de militancia verde le habían hecho coger cariño al planeta. Y aunque hubieran descubierto otro con mejores características para la vida humana y el doble de grande pensó que seguro que a él le quedaba menos tiempo que a la Tierra.  

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com