Cara a cara

Los debates cara a cara tienen la cara muy dura. Dispendian el valor de la diversidad y el pluralismo político a mayor gloria de la narrativa de la producción televisiva. No es que los debates a cinco sean mejores. Los debates han perdido sentido más allá del pugilismo dialéctico. Mientras uno se preocupaba de desvelar los errores del pasado el otro intensificaba su búsqueda de los errores del futuro. Gracias al debate conocemos las preguntas. Fuera del debate habrá que buscar las respuesta. Gracias al debate sabemos que existe un candidato a presidente de la oposición y un candidato a presidente del gobierno. Y como ellos ya se han repartido los cargos, ustedes y yo podemos votar tranquilamente a los minoritarios. De ellos al menos desconocemos la mayor parte de los errores que se atribuyen los dos grandes. Cada viernes intento ir al Casal Jove a ver el buen cine que suelen proyectar. Hace poco que fui a ver el documental que voluntariamente quiso grabar Pasqual Maragall sobre su enfermedad: el Alzheimer. Asistí al final de la charla previa. Mi iaia Carolina murió de Alzheimer hace muchos años cuando apenas empezaba a sonar el nombre de esa enfermedad. Entonces no entendía su enfermedad y durante el documental fui recordando sus fases. Es una enfermedad durísima para la persona que la sufre y para el entorne. Cuando naces solamente tienes proyectos. Cuando creces tienes recuerdos y proyectos. Y al final, solamente te quedan recuerdos. Y esta enfermedad te los roba. Pero confio en el mensaje de Maragall. Podremos con ella y haremos que el Alzheimer pase al olvido. Todos los esfuerzos van dedicados a pagar a los acreedores y a devolver las deudas. El capital y los intereses de las deudas nos ahogan en lo público y en lo privado. La palabra clave de nuestro tiempo es deuda. Cantidad que se le debe a otra persona o entidad. Y ahora hay que recortar gastos en todo. Pero ¿en qué nos gastamos el dinero en el pasado? Pues un juez ha dicho que malgastar el dinero público no está tipificado como delito. Y yo sé que tiene razón. Pero gastar 15 millones de euros en un proyecto que nunca se lleva a cabo y que el PP encargó al Calatrava tiene mucho delito. Ya lo creo. En fin.. que la memoria les acompañe, las deudas les dejen tranquilos, la prima de riesgo vuelva con su familia y la vida les ponga cara a cara con la alegria. Porque lo más revolucionario hoy en dia es conservar la alegria.

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