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dilluns 28 de novembre de 2011

La última vez...


Todo transcurría tan deprisa que para encontrar alguna maravilla Alicia debía tropezarse con ella. Sin embargo la última vez que salí a navegar a la deriva no encontré piedras en el camino ni migas de pan para el retorno.
El río fluía plácidamente entre cataratas magnéticas que nos hacían luchar piel contra piel.
La inercia se fracturó en mil pedazos cambiando cromos con el pensamiento.
Lo único que realmente nos pertenece son las ilusiones.
Y las sonrisas de 160 caracteres.
Y los besos abreviados que duraban toda la noche.
Las sorpresas que hemos deseado mucho antes.

Había llegado tan cansado al oasis buscando un espejismo por el desierto que tanta arena me hizo olvidar la diferencia entre lo amargo y la dulzura. Frotaba las lámparas antes de pedir los deseos y así era imposible soñar despierto. Miraba las estrellas tumbado en la arena, alargando la mano para tocar su luz.

La última vez que bailé bajo la lluvia bailar era tan sencillo como llover. Como dibujar una casa con un árbol y un sol radiante. Como flotar en el agua del mar dentro de una botella. Nos contábamos historias de la mañana que se habían hecho viejas por la noche. La distancia se medía en deseos. Cabalgué junto a miles de mariposas a lomos de un bosque animado. Pagué todas mis deudas con la historia por llevarla cogida de la mano. Y me miraba en el espejo de los ojos de la gente cuando la veía. Me escondía detrás de su pelo. Allí lo imposible resultaba sencillo. Rodeado del aroma de mil flores diferentes.

La última vez que besé un nenúfar cerré los ojos buscando una rana. Y al abrirlos; el rocío de la lluvia se derramó sobre mis mejillas. Y desde entonces deseo que haya otra última vez. Al menos una última vez más que se parezca a la primera.

3 comentaris:

Anònim ha dit...

:)

cessione del quinto ha dit...

Fantàstic Carles, com sempre. A mi tambè m'agradaria recuperar moltes primeres voltes, i que foren sempre tan màgiques. Com el primer cafè, plaça Santa Clara de Castellò.

Carles López Cerezuela ha dit...

Jo guarde un record d'uns ulls tan inquiets com la ment que els acollia... I de buscar un lloc comú on refugiar-me d'un tormenta de nervis. Una carícia que facilitara la conversa... I un espai infinit enmig...