El futuro del PSOE

Sentado frente a la mesa un dirigente del PSOE tiene ante sí tres carpetas: el peor resultado de la historia en Sagunto, el peor resultado histórico en la Comunidad Valenciana y el peor resultado histórico en España.
Lo cierto es que - bien mirado- un fracaso de este tipo es más una fuente de oportunidades que una fuente de amenazas. Si el PSOE hubiera obtenido un resultado más digno no se abrirían puertas que dan a pasillos que es imprescindible recorrer. Nadie cambia modelos de éxito. Sin embargo ante el frácaso aparecen miles de formas diferentes de hacer las cosas.
Con todo creo que es importante para esta ciudad, para esta comunidad, para el estado y para Europa la existencia de un partido de centro progresista sólido y con un proyecto vinculado con los valores de la solidaridad y la justicia, como es el PSOE. 
Los partidos autodenominados socialistas en Europa se han equivocado durante muchos años abrazando el socioliberalismo y enviando la socialdemocracia a las páginas postmaterialistas de su programa político. Es cierto que la gestión de la abundancia es muy diferente de la gestión de la escasez. Sin embargo bajar impuestos a las rentas altas en base a crecimientos de amplitud en las rentas bajas por subida de actividad económica  no ha sido evidentemente una buena idea. Ahora necesitamos los ingresos de Sucesiones y Donaciones o Patrimonio y probablemente nos falta progresividad fiscal gracias a la simplificación de tramos no reconducida durante el mandato socialista. El PSOE en términos económicos no ha ofrecido un modelo alternativo al PP. Quizá apenas el Plan E tuvo algo de expansividad pública anticíclica y la cobertura de 400 euros fuera algo parecido a una renta mínima vital. Todo muy tibio eso sí. No fuera cosa que se notara un deslizamiento demasiado izquierdoso.
Los modelos de liderazgo del PSOE deberían revisarse. En España el bipartidismo tiene la costumbre de entornizar al líder. Es dificil llegar a ser líder pero una vez lo eres manejas el aparato hasta una visión casi absolutista y divinizada. El PSOE lo hizo con González y le llevó al fracaso y lo ha vuelto a hacer con Zapatero. Fian una religión y siguen a un profeta vaya donde vaya. Y cuando Dios se equivoca se equivoca todo el mundo. Además, el PSOE es el único partido que todavía no se ha liberado del embudo de la generación de la transición. Incluso en esta campaña han paseado momias que recorrían más la nostalgia que el proyecto.
La rigidez interna de los partidos contrasta con la flexibilidad de los electorados. El PSOE ha intentado patrimonializar la izquierda y expulsar a los partidos minoritarios. Aún hoy algunas interpretaciones suenan a eso. Y por eso nunca reformó cuando pudo la ley electoral. Con otra ley electoral hoy gobernaria la izquierda en España. Pero el PSOE sigue más interesado en no compartir espacio ideológico que en asumir la diversidad y compartir la gestión. Pero el electorado de izquierdas no funciona como el electorado de derechas. Y con costes electorales inlcuidos prefiere votar más en conciencia que sin consciencia.
Me parecen tres ingredientes básicos a revisar para volver a tener una columna sólida en la que basar el profundo cambio que requerirá esta ciudad-pais-estado-federación cuando la marea conservadora retroceda y nos encontremos con un montón de basura en la playa.
Ideas nuevas para un mundo nuevo, gestionadas por personas nuevas en un escenario ideológico nuevo, más abierto, directo y plural.




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