Los ricos también lloran

El neoliberalismo busca la telegenia en forma de tecnocracia feminizada. La semana pasada nos enfrentamos a una imagen desoladora de ascendencia al imaginario colectivo cinematográfico. Una tecnócrata ministra italiana -Elsa Fornero- anuncia serios recortes para los italianos. Y se echa a llorar.

El liberalismo necesitaba amabilizar su imagen y para eso recurre a Italia donde la "mamma" es una institución tan propia como para nosotros la tortilla de patata. Una madre que llora al castigar a su hijo. La construcción mental es casi instantanea. El dolor que siente al infringir este castigo a sus compatriotas. Hacer lo que se tiene que hacer con sufrimiento propio porque no existe otra altenativa. Ese el mensaje clave de la tecnocracia: hacemos lo único que se puede hacer. Eso sí, lo hacemos llorando, con lágrimas maternales ante la dimensión del castigo de quien no hizo tanto para recibir  un castigo de ese tipo. Berlusconi se gastó el dinero y Fornero pasa el cepillo a los italianos. Pero con agua bendita de lágrima de tecnocracia.
Yo, a riesgo de peronizarme me gustaría decirle alguna cosa a Elsa.
No llores por mi Elsa. Yo seguiré ofreciendo alternativas a este capitalismo salvaje y de casino en el que siempre gana la ficha negra. Seguiré gritando para romper la espiral de silencio en la que habéis metido las opiniones disidentes.
No llores por mi . Yo seguiré jugando al escondite con el poder para poderme salvar a mi y a todos mis compañeros. Quizá tenga menos pensión pero tengo más pasión.
No llores por mi Elsa. No tengo pensado comprarme un helicoptero ni un yate.
No llores por mi Elsa como una Magdalena porque la Iglesia seguirá sin pagar su contribución. 
No llores por nosotros. Pagaremos más por los pañales pero nos seguiremos cagando donde queramos.


No llores por nosotros, por las hormigas,  la dignidad no se recorta. La tenemos intacta. No sé si tú puedes decir lo mismo.

El asunto del lugar donde se hacen los plenos ha vuelto en uno de esos boomerangs políticos que reclaman la pericia de un profesional. No quiero convertirme en un astronauta rimador pero me da la impresión de que a la generación virtual de jóvenes que viven a un tweet de distancia esto les debe resultar grotesco. El asunto parte de la idea de que la proximidad de los plenos a un lugar u otro: Puerto o  Sagunto es un claro indicio de poder político. Para los segregacionistas los plenos en el Puerto son una muestra de autonomia y una especie de legislación propia y para los saguntinistas es una muestra de centralismo y sometimiento en un gesto más de hidalguia.  Ninguno de los dos parece vivir en una época en la que la que le poder vive dentro de la mente de la gente. Esta será la historia de un cambio que nunca debió plantearse contra un recurso que nunca debió presentarse. La historia que nunca debió escribirse.

Ya nos quieren quitar hasta los puentes. Así que quizá un dia no podamos atravesar los rios.
Yo también llevo unos meses de recortes. Y si se dan cuenta las cosas más importantes suelen ser gratis.
En una época de tanto recorte espero que este puente hayan podido disfrutar de todo lo que nadie nos puede quitar. Todavía no han establecido el copago en la respiración. La brisa del mar es gratis. El sol brilla para todos por igual sin una carga de IVA que injustifique su consumo a más de los 21 grados como reclama Del Bosque. El mar sigue intacto y no dispone de un 5% menos de agua para bañarse. Y como hoy estoy un poco ñoño, les recuerdo que el amor sigue siendo gratis. Enamorarse es gratis. Incluso cuando es infructuoso y no correspondido. Incluso en ese caso;  nadie puede cobrarte por ello.



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