Alfredo Castelló

Los movimientos de la oposición en Sagunto no son malos. Pero los de Castelló siempre han sido mejores.
Con perspectiva ya podemos decir que Alfredo Castelló es uno de los mejores políticos que han salido de este municipio. Mi absoluta distancia ideológica no me impide ver la calidad de su discurso e incluso admirar un cierto estilo propio que no ha cambiado con el tiempo. Por eso creo que vale la pena analizar su perfil de liderazgo.

Castelló sorprende por facilitar una arquitectura de la consigna. En otra palabras, Castelló es siempre una factoria de titulares. Aporta buenos y grandes titulares que además dejan entrever ideas. Lejanas a las mías pero ideas sólidas. Se ha manejado siempre con un estilo propio. Mientras en su partido la gestión del silencio se ha convertido en la regla mágica desde hace años, Castelló nunca rehuye el debate, ni la argumentación ni la explicación. Se sabe dueño de la retórica argumentativa y con capacidad de persuasión y seducción explicativa. Esa autoestima propia es capaz de contagiarla a todo su equipo. El liderazgo del PP de Sagunto es absurdamente reverencial y eso resta credibilidad a un discurso que a menos distancia resultaria más creíble. Sin embargo, esta autoestima personal contagiosa es la que permite al Partido Popular embarcarse en aventuras extrañas (el pacto con SP no pudo ser más extraño) sabedores de que pagan peajes accesibles. Así el PP se permite la posibilidad de citar a varias reuniones al PSOE para gobernar juntos. Castelló sabe que es capaz de capitalizar esta gestión frente a un PSOE en bancarrota electoral.
Castelló es capaz de hacer dos cosas que en la derecha no son frecuentes. Gestionar la confianza desde la diferencia y compartir los éxitos. Fue lo que más me sorprendió de la cogestión a la que nos vimos abocados durante algunos años. Mientras el gobierno con el PSOE y EU se basaba en la desconfianza y la capitalización de las decisiones, el PP permitía con cierta amplitud la amortización de los éxitos en campañas constantes. Era consciente de que, en aquella época, la UPV-Bloc no compartía electorado y podía vender el mismo producto.
Pero, a mi parecer, lo que mejor hace Castelló és la anticipación y la agilidad. Sus respuestas son agiles y firmes. Se puede decir que ha recuperado el concepto de audacia en la política local. Normalmente los partidos grandes son lentos y previsibles pero Castelló ha convertido al PP de Sagunto es un partido ágil e imprevisible. Anticipa y condiciona permanentemente la agenda política de este municipio e incluso lo hace en cada debate y en cada intervención mediática. Anticipa y condiciona la respuesta.
Sin embargo, lo que peor maneja Castelló y que será su talón de aquiles político  es el nivel de rechazo. Cualquier liderazgo sólido se asienta sobre un nivel de adhesión alto y un nivel de rechazo bajo. Castelló genera demasiado nivel de rechazo incluso entre sus posibles votantes locales y muy alto entre sus antagonistas. Y eso acabará por pasarle factura. Parte del resultado electoral del Bloc tiene una explicación ahí. En el fondo, el electorado conservador no está acostumbrado a un liderazgo tan intrépido.
En fin, que no me he vuelto loco, sigo en posicionamientos de análisis desde la izquierda pero consciente de que la derecha seguirá ahí. Y creo que es mejor tener a alguien de buen nivel. Eso obliga a la izquierda a esforzarse por elaborar un discurso con más autoestima, más ágil, capaz de compartir una cogestioń y sus éxitos, más horizontal, que gestione la palabra en positivo, que genere ilusión, que entienda de titulares e ideas. Ambiciosa y realista.



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