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dimarts 31 de gener de 2012

Ciberactivismo desde Organizaciones Ideológicas de Izquierda

La izquierda lleva años llegando tarde a los medios de propagación de ideas de forma masiva. El proceso fue especialmente grave con el cine y la radio. No tanto con los periódicos y muy grave con las televisiones. La aparición de las redes sociales ha vuelto a dejar en fuera de juego a las OII (Organizaciones Ideológicas de Izquierda) que se incorporan tarde y con estructuras formales anticuadas. Además lo hacen con un alto grado de sensación de amenaza, especialmente entre las cúpulas dirigentes.

Pero el mundo virtual está aquí para quedarse y complementar el resto de universos en los que convivimos. Desde hace tiempo tenemos una vida presencial, una vida mediática y una vida virtual. También, por tanto, tenemos una vida ideológica presencial, mediática y virtual.

Se hace imprescindible entonces ir estableciendo reglas del juego para obtener beneficios de las nuevas palancas que nos permiten levantar más peso con menos esfuerzo. Los primeros pasos son siempre algo ciegos -como los de un bebé- pero poco a poco aprenderemos a andar incluso a correr.

De momento pretendo exponer algunas de mis apreciaciones sobre el ciberactivismo actual en OII analizando la praxis y las alternativas posibles. Lógicamente desde una perspectiva personal sobre lo que es y debe ser el ciberactivismo de izquierdas.

La izquierda nace sobre la masa y sobre lo colectivo. Por eso le cuesta entender lo invididual. Sin embargo, en las redes sociales convergen ambos elementos de manera impecable. Teniendo personas que ostenten liderazgos de opinón, con capacidad de seducción ideológica, podemo obtener colectividades convencidas. El pegamento en lugar de ser exclusivamente conceptual pasa a ser un pegamento humano-emotivoracional.

Por ello el ciberactivismo de izquierdas debe respetar siempre de manera pulcra la libertad de pensamiento. La red social permite asentar liderazgos virtuales que pueden ser la raiz del árbol de la izquierda del futuro. Pero esos liderazgos se deberían establecer sobre la creatividad y la argumentación. Para ello es imprescindible el respeto a la libertad de pensamiento ya no como derecho exigigle sino como oportunidad potenciable. No se trata de permitir el pensamiento libre sino de incrementarlo de manera activa. Esto supone un problema para las actuales estructuras de las OII ya que fragmenta la disciplina y la reconvierte en una carretera de varios carriles en la misma dirección. Las cúpulas dirigentes pierden el control sobre el mensaje. Por más que lo intenten controlar será imposible. La única posibilidad será gestionarlo adecuadamente dentro de cauces razonables.
La libertad de pensamiento excluye el "eco de consigna". Nadie seguirá en una red social a un perfil que sea un simple "eco de consigna". Nadie sigue a un altavoz de titulares. El liderazgo debe ejercerse sobre la capacidad crítica propia y el análisis desde  un punto de vista compartido no desde un punto de llegada exacto.

Ese liderazgo debe crecer, bajo mi punto de vista, entorno a una actitud activa y propositiva. Establecer un perfil social reactivo o defensivo es ceder la agenda, las armas y el campo de batalla al adversario ideológico. El perfil social de liderazgo se hace fuerte en la propuesta constante de nuevas soluciones no en el análisis diverso de los problemas. La constitución de "guardias pretorianas" de marca es un camino demasiado corporativo que el twittero básico rechazará muy probablemente.

El liderazgo de opinión estratificado (de proximidad o de generalidad) puede coordinarse pero debe hacerse de manera orientativa y horizontal. El lanzamiento jerárquico de una idea con establecimiento de eco será detectado con facilidad. Al contrario, el establecimiento de una agenda temática, con concentración de esfuerzo y el lanzamiento de la libertad creativa puede ser muy productivo. 

Ese liderazgo de opinión ansiado que pueda gestionar células de población que pueden canalizarse en opciones presenciales abandonando entornos virtuales requiere emoción. Sobre el abandono de las emociones por parte de la izquierda he reflexionado en otros post. Ahora se hace absolutamente inaplazable recuperar las emociones. El liderazgo virtual no puede resultar de plástico, debe tener piel. Y eso implica poner humanidad en los contenidos. Hablar de uno mismo y de la gente que se quiere y con la que se comparten experiencias. No podemos convertirnos en gestores de titulares de nuestras OII. Debemos llevar las opiniones a lo personal, traducirlas a emociones, llegar al cerebro desde el corazón.

Por otro lado, las OII deberían preveer que las redes sociales son multicanal. Detecto actualmente una sobreponderación de Twitter como instrumento básico de gestión ideológica. Twitter tiene muchos elementos buenos y muchos malos. Eso es cosa de otro análisis. Pero la batalla de Twitter debe complementarse con la de Facebook, youtube, Google + y especialmente el mundo blogger que es el que proporcina la reflexión de largo recorrido. Debe atenderse la comunicación como algo multicanal y personalizado. Y el mensaje debe adaptarse al canal. Lanzar el mismo contenido en todas las redes sociales es un error porque cada una crece de manera diferente.

Las OII deberían prever también el establecimiento de garantías de privacidad. El liderazgo virtual basado en la opinión requiere protección. Se hace necesaria la creación de campos semiprivados de expresión del pensamiento que sirven tanto como gestión del talento, como banco de ideas y como lugar de debate y mejora. 

Pero existe un elemento básico que he dejado para el final. Se trata de la aproximación conceptual de los cuadros de las OII a las redes sociales. La asociación creada entre red social y ocio de manera exclusiva es un problema serio. No son pocas las veces que a los ciberactivistas se nos llama la atención por estar en una red social en horario de trabajo. Se considera que no forma parte de nuestro trabajo. Y es el primer error. Aquella persona que no entienda que las redes sociales forman parte del trabajo ideológico incurre en un error de consecuencias muy destructivas para su OII.

Para concluir me gustaría rendir un homenaje a Celaya. Las redes sociales son una arma cargada de futuro. Siempre y cuando las llenemos de poesía ideológica.



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