Escoge tu lengua / Select your language

dimecres 15 de febrer de 2012

El contagio en Organizaciones Ideológicas de Izquierda

En las Organizaciones Ideológicas de Izquierda no solamente debe manejarse el lenguaje, el anclaje, la organización o la ciberactuación, también es fundamental el manejo del contagio. Toda OII tiene un método de circulación de energía, este método es el contagio. El estado de ánimo y la energia de la OII se transmiten de manera invisible mediante la creación de atmosferas colectivas. Pero el contagio puede trabajarse de la misma manera que se trabajan el resto de aspectos en  una OII. El contagio se produce como fruto de una rutina o bien puede provocarse. Las rutinas forman parte más de cuestiones de organización que de comunicación con lo que me gustaría centrarme en los actos de contagio previstos, focalizados y provocadores de nuevos estados de ánimo.
Hoy he estado en un acto de contagio. Se trataba de una asamblea amplia de delegados. El acto de contagio estaba previsto para una finalidad pero la coyuntura situa el acto ante una nueva finalidad: la gestión de la indignación y la canalización de la rabia.
El acto de contagio en OII ya ha sido analizado en otros posts en lo que se refiere a la puesta en escena. Hoy me limitaré a señalar que el formato y la estructura se repiten en todos los territorios y en todos los momentos.
Si analizamos un acto de contagio de  una OII de corte clásico podemos encontrar los siguientes elementos:
  • Presentadora (suele ser chica) que conduce y cose el acto. 
  • Puesta en escena. 
  • Intervinientes de autoridad según cargo orgánico. 
  • Atril con marca corporativa visible para el tiro de cámara. 
  • Fondo con marca corporativa estructural y coyuntural. 
  • Fondo humano de cargo. 
  • Público sentado, enfrentado al interviniente y pasivo. Se limita a mover banderas o aplaudir en momentos puntuales. 
  • Música: al servicio de las fases de silencio antes y después del acto de contagio.
  • Mensaje.

Veamos cuales són las posibilidades, alternativas y plasmaciones de esta estructura en un acto como el de hoy:

Presentadora. Se opta por una persona del comité de empresa de Canal 9 (tema concreto). Su papel se traduce en "hablar de su libro" y dar paso a los intervinientes. Utiliza un registro formal, llenguatge acurat y contenidos aceptados globalmente. Entonación plana y de perfil energético bajo.
En  un acto de contagio como en cualquier situación humana el manejo de las emociones es determinante. Así pues el reparto de pápeles y rols en la intervención cobra importancia. El acto tenía opciones para incluir alguna de ellas con rol asociado a la conducción. Si el alto grado de dramatismo de la reforma laboral no permitía licencias para los intervinientes -que para mi gusto siempre son posibles- la conducción las hubiera permitido.

Sobre la puesta en escena solamente remarcar que se mantiene una inercia de los gabinetes de comunicación de los años 90. Se controla bien el tiro de cámara con marca coporativa y se gestionan bien los contenidos y los titulares remarcados previos al acto de contagio. La cuestión es que se avanza poco. Así nadie tiene prevista la posibilidad de remarcar los mensajes mediante pantallas laterales cuando el coste de los proyectores lo permite. Tampoco nadie anuncia el hashtag por megafonia para que los Twitters presentes puedan utilizarlo. La disposición del acto enfrentada incluso en lugares circulares (Vistalegre) podria sustituirse por la centralidad del interviniente en círculo. Esa centralidad facilitaria la salida del atril del interviniente lo que humaniza el tiro de cámara. Quitar el atril supone obligar al cámara a proyectar un primer plano o un plano americano sobre marca corporativa lo que humaniza el mensaje. Con buenos oradores esto es perfectamente posible. El tiro de cámara de hoy era mejorable. El cartel que se ha escogido tiene un predomonio del NO que en el tiro de cámara potenciaba la instalación en la negatividad de la que hablé tanto en el lenguaje como en el anclaje. Sin atril y con fondo corporativo el mensaje hubiera sido seguramente más adecuado a las circunstancias. O bien un atril con mensaje afirmativo del tipo "Defiendete".
En esta disposición circular los espectadores se observan las caras y saben quienes son (perfil sociológico) lo que les obliga a una primera interacción visual. Podria valorarse ensayar esta seguda alternativa en función del lugar y los intervinientes. 

Intervinientes. La modalidad clásica es utilizar el argumento de autoridad. Ocupa este cargo luego sabe mucho luego explica bien. Es un silogismo que no siempre es cierto. Y más si manejamos de otra manera el tiempo. La gestión del tiempo del acto clásico es extensiva. Se situa siempre en el entorno de la hora y media. Se parte del silogismo clásico discursivo por el cual un discurso bueno si largo dos veces bueno.  Esta gestión del tiempo está desfasada. La densidad del tiempo ha cambiado y debería poder resolverse en menos de  una hora.
Los intervinientes debería tener roles acordados en función de la carga energética de su mensaje (más racional o más emocional) y esos pápeles deberían estar claros antes de acudir. Además, los intervinientes no tienen por qué circunscribirse a los argumentos de autoridad sino que es posible la aparición de otros personajes como los "speakers" y especialmente los DJ no solamente antes y después sino durante y como parte de la gestión del acto. Las tribús necesitan himnos. No podemos renunciar al poder de la música para el contagio. La música enfervorizante o analítica de izquierdas existe.

El fondo tanto humano como corporativo se suele cuidar por los asesores de comunicación y los que actúan sobre su inercia o imitación. El de hoy era de cargo mientras el de ayer en Madrid era generacional. Prefiero lo segundo obviamente.


Centrándonos en el mensaje que se produce de manera oral podemos decir que es un acto comunicativo integral y puro donde deben cuidarse todos los aspectos. En el acto de hoy han aparecido dos perfiles. Un perfil comunicativo bajo y cómodo y un perfil de grado medio algo más energético. No apareció el perfil de grado alto enfervorizante. Es posible que no fuera el necesario para hoy. Al fin y al cabo se trataba de un acto con cuadros.

Aún así conviene analizar los dos modelos:
Modelo A: Alta utilización de la jerga sindicales con locuciones constantes, metáforas organizativas, ataque al centro racional, entonación constantes con huida de silencios, selección léxica de perfil bajo, registro formal sin anécdotas o humor, concentración en la macroeconomia sin personificación, escasas afirmaciones "titulares", rodeos en los conceptos espinosos (ha repetido hasta tres veces conflicto general y generalizado en lugar de huelga general). De todo esto preocupa especialmente el disfraz del lenguaje, se utiliza un lenguaje indirecto, las metáforas son complejas y la selección léxica es baja (se ha referido a rio de personas para una manifestación en lugar de otras metáforas más exigentes con la participación activa). Pero la obsesión por lo racional de manera exclusiva y excluyente supone para la izquierda un problema de primera magnitud. Se dedican horas y horas a atacar el raciocinio, a argumentar y convencer. Y casi nada de tiempo a emocionar. Así el orador ha hablado de "orientar y comparecer ante el conflicto" en lugar de utilizar expresiones más coloquiales como "plantar cara" o incluso un simple "defender o luchar". El circunloquio debe dejar de ser la materia prima de la comunicación ideológica de izquierdas.

Modelo B se ha basado en subir un escalón el perfil y así ha mantenido la jerga sindical y el contenido macroeconómico pero la entonación ha sido menos constante y la selección léxica mucho más energética . No ha abandonado el registro formal pero sí ha manejado bien las ideas fuerza o titulares. Ha sabido adaptarse al auditorio de cuadros mediante la gestión de la agenda de movilización, su ritmo, intensidad y climax. Ha sabido centrar el objeto de la reunión con concentración pero sabiendo subirse a varias ramas del discurso con éxito.


Era posible un modelo C enfervorizante, personificador, microeconómico, energético, de perfil léxico alto (exigir, luchar, vamos a pararlos, plantar cara, tomar las calles, hacerles retroceder), con manejo de silencios y anécdotas, de registro más coloquial y de polígono industrial. Este modelo C (poli malo con discurso de nicho de mercado) supongo que debe dosificarse adecuadamente y hacerlo frente a auditorios y ocasiones concretas. Pero debe ser  posible.


Por último, en cuanto a la transmisión del subconsciente colectivo hay que tener cuidado con la transmisión de energia negativa o complejos colectivos. Así, hablar de un sueño colectivo o de un "levantarse aunque nos hayan derribado" puede generar más un coste que un beneficio ya que quizá el espectador no se sienta soñando o derribado y le traslademos a un mundo de imágenes que no acepta o donde no se siente cómodo. La frase "no hay nada imposible" es propia de la literatura utópica y por escrito obtiene un resultado pero en según qué contexto puede generar frustración. 

En resumen, el modelo clásico debería adaptarse al nuevo momento mediante una pequeña guía de preparación para romper con las inercias de los actos de los noventa. Y esta ha sido mi pequeña contribución.









0 comentaris: