Reforma empresarial ya

El poder mediático ha tenido el efecto positivo de crearnos una agenda de debate. Así podemos hablar ustedes y yo de cosas que compartimos porque compartimos una mirada mediática ¿Es mano lo de Pinto en Mestalla? 
Sin embargo, el poder político conoció ese mecanismo hace tiempo y ya lo utiliza en su beneficio. Se llama "creación de agenda" y determina de qué se habla y de qué no se habla. Y eso les aseguro que eso lo decide alguien. Este artículo pretende ser un ejemplo de superación y apertura de agenda. Se cansan de decirnos que son necesarias reformas estructurales ¿Por qué nadie habla de la estructura empresarial? 
 
El tamaño medio de una empresa es de cuatro trabajadores. En Holanda son diez. Solamente en los sectores energético, financiero y en algunos de servicios (que hasta hace poco eran monopolios estatales) se nota un mayor presencia de grandes empresas (más de 250 trabajadores), en cambio en el sector industrial, en el cual hasta ahora eran relativamente frecuentes las grandes empresas, se tiende a una disminución de éstas, a favor de las empresas de menor dimensión. Además ni siquiera el tamaño les ha llevado a pensar que el asociacionismo es algo saludable y generar mecanismos de sinergia y contacto. No; tenemos una estructura empresarial atomizada. Alguien podrá decir que eso genera mayor capacidad de adaptación y flexibilidad. Quizá en una empresa holandesa de diez personas eso sea así pero en una empresa de cuatro personas yo creo que no. 


La agenda propiciada desde el poder en este momento centra su análisis en la flexibilidad de la parte asalariada partiendo del axioma de que cuando la actividad económica tenga una recuperación esta flexibilización (utilizando el falso lenguaje de su cosecha) tendrá un efecto superior al que tendría de otra manera. Pero ¿y la contraparte? ¿Qué esfuerzo se hace para obtener un rédito superior futuro en la parte empresarial?  


Tener un tejido empresarial tan atomizado nos genera un problema de primera magnitud como economia. El tamaño condiciona muchas de las cosas que son relevantes en un entorno hostil. Así el tamaño limita la productividad ya que impide hacer inversiones considerables que mejoran el coste marginal de producto o los procesos de fabricación y organización del trabajo. Facilitar la creación de empresas de pequeño tamaño ha creado un entramado de empresas demasiado especializadas y con ello se fomenta la cadena de subcontratas que cuando llega la crisis son directamente caldo de cultivo de despido.
Pero además limita el futuro porque dificulta la presencia en mercados exteriores. Una empresa de cuatro trabajadores difícilmente podrá exportar. 

La cosa no queda ahí, una empresa de pequeño tamaño tiene una dependencia bancaria excesiva por el poco margen de generación de recursos propios. Y cuando se cierra el crédito se va al traste porque no puede aguantar la tensión de tesorería. Pero incluso en el caso de conseguir financiación su debilidad le hace incurrir en precios y costes financieros más altos. El banco no tratará igual una empresa grande o una pequeña. 

En una empresa tan pequeña dificilmente alguien pensará en la posibilidad de innovar -salvo el voluntarismo de algún empresario más o menos brillante- Muchos menos de investigar -ya investigaran otros- Los trabajadores son imprescindibles en todas sus horas con lo que la formación se arrinconará y nunca habrá evolución. Recordemos que en el sector servicios la productividad nace de la organización del trabajo y eso va directamente unido a la formación. Nadie aprenderá ingles y así difícilmente habrá un departamento  de exportación.
Como economía territorial con empresas tan  pequeñas estamos permanentemente expuestos a la entrada de empresas extranjeras y multinacionales que ya directamente vienen con grandes tamaños y ventaja competitiva excepto el conocimiento de mercado. Y eso se compra fácil.
Una empresa pequeña suele tener una cadena de mando familiar que lógicamente preferirá una gestión del talento basada en los lazos de parentesco y no en la valía personal. 
Los trabajadores de una empresa pequeña tendrán peores condiciones laborales por su dificultad para unirse entre ellos y su relación "paternal" con el empresario. Eso conduce a largo plaza a una evidente desmotivación y acomodación de puesto. Cumplir y prou. 
El tamaño marca una organización del trabajo basada en el presentismo habitual y patoilógico donde es más importante estar que ser. Una persona que prolonga en tres horas su jornada tiene el doble de posibilidades de caer en depresión. 
Las empresas pequeñas al no soportar la situación destruyen mucho empleo inmediatamente. Son prociclicas.  Crearan empleo cuando lo cosa vaya muy bien (la leyenda del 2% de crecimiento para crear empleo probablemente venga de ahí) y desaparecerán cuando la cosa vaya mal. 
El tamaño, la atomización genera un efecto psicosocial perverso. Demasiada gente cree ser empresaria en su mente. Tanto aquellos que sí son propietarios de los medios de produccion como todos aquellos que la empresa hace creer que estan en "disposición empresarial". Eso difumina la toma de conciencia de los problemas cuando alguien intenta movilizar a los asalariados. Y además actúa por contagio ya que familia cercana también se situará en mentalidad empresarial. Muchos autónomos incluso piensan que son empresarios. Para eso se inventó la palabra emprendedor que es todo aquel autónomo que sueña con ser más grande. 
De esto nadie habla. Se han empeñado en que hablemos de lo otro. Unos opinaremos que la reforma laboral es mala y otros generaran debate a favor. Y mientras hablamos de eso no hablamos de nada más. Y hablar de eso es importante pero nos mueven la agenda como les da la gana porque cuando este debate no resulte útil siempre habrá un brote de gripe A para llevarse a la boca. 
Si eres blogger dedicate a romper agenda. Si eres Twitter o Facer publicita las fugas de agenda. Pero no te sometas a pensar sobre  lo que quieren que pienses.



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