La huelga es un éxito inicial no final

Después de acudir a la manifestación de la tarde y comprobar que la huelga general ha servido para decir rotundamente no al camino elegido por el gobierno creo que es posible establecer algunos apuntes para empezar a trabajar mañana por la mañana.

  • La huelga configura un conflicto abierto en España que afecta a millones de personas. Diagnosticar mal fue un fallo que ya cometió Zapatero con la crisis. El diagnóstico es determinante para afrontar las soluciones. El camino escogido por el gobierno para repartir los costes de la situación tan crítica que vivimos no resulta del agrado de enorme cantidad de gente en España. 
  • La apertura del conflicto corresponde en exclusiva a la voluntad del gobierno. En Enero patronal y sindicatos llegaron a acuerdos de moderación salarial que enviaron un claro mensaje exterior de esfuerzo, compromiso y sacrificio. Un pacto que ha sido soliviantado en menos de un mes por una medida unilateral del Gobierno que tira a la basura uno de los más preciados valores españoles el diálogo social (pactar las cosas que afectan a los trabajadores). 
  • Corresponde a los sindicatos tender la mano para generar mecanismos de reconducción de esta situación de tensión que es creciente en España en diversos sectores y momentos (primavera valenciana, recortes educativos, 15M.. ) pero al Gobierno le corresponde reflexionar y abandonar la prepotencia y el choque de legitimidades democráticas. Efectivamente, ostentan una mayoria absoluta pero la Constitución configura un conjunto de legitimidades parciales que favorecen una democracia activa y cualitativa frente al sistema de democracia pasiva y cuantitativa de la derecha española. 
  • Las estrategias de conflictualización y estigmatización (son vagos o son violentos) no tienen ningún resultado práctico y son absurdas y falsas. Una mera observación de los conflictos abiertos en otros paises (no solo Grecia) deja bien a las claras el carácter incidental de algunas cuestiones puntuales en un marco de manifestación de millones de personas. La deslegitimación no ha funcionado. Es una vía muerta. 
  • La izquierda vota opciones diferentes pero existe un amplio frente social homogéneo que no consiente la superación de lineas rojas de convivencia imprescindibles para el equilibrio democrático. 
  • La reforma laboral es el mayor ataque de la historia de la democracia a los derechos de los asalariados de este país y ha recibido la mayor respuesta de la historia de la democracia. Hecho reconocido por sindicalistas de largo recorrido como Antonio Gutierrez. La proporcionalidad de los impactos debe hacer reflexionar al Gobierno para ir atenuando la intensidad de futuros impactos.
El otro día escribí que la huelga sería un éxito si la gente se acostaba con la sensación de que retenía el poder que nadie puede quitarles. Esto ha sido así. La gente sigue teniendo el poder.


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