Mi última carta al segregacionismo.

Vaya por delante que creo que en este municipio conviven dos realidades sociológicas diferentes. Y que yo hablo de mi pueblo refiriendome al Puerto.
Vaya por delante que creo que una segregación ideal y abstracta solucionaria más problemas para Sagunto que para el Puerto, pero solucionaria muchos problemas para ambos.
Y vaya por delante que me he leido los dos expedientes de segregación y creo que no aprobarian ni un examen de Derecho Administrativo en la Universidad.
Y finalmente, vaya por delante que defender los plenos en el Puerto me costó dejar la política en quizá mi mejor momento de compromiso y conocimientos.

Nacieron como frente social amplio, respetuoso de muchas creencias pero con una identidad obrera clara. Incluso se permitian hablar de la burguesia y la oligarquia saguntina en plena sociedad de servicios. Pero la función hace al órgano y el órgano busca la supervivencia. Rápidamente vieron la oportunidad de obtener cuotas de poder legítimas pero traicionando por primera vez sus principios fundacionales. Y ahí entraron los arribistas que convirtieron un movimiento de sólida base intelectual en un movimiento de bajos fondos, en un movimiento populista. Empezó la Kale Barraka de la algarada de megáfono en autobús o el mercado. Acudieron a plenos a insultar y gritar. Hicieron a un pleno meterse en una sala y volver a salir para votar algo que no les había gustado. Montaron una huelga de hambre por una inversión (Edificio Bancaja) y la abandonaron por un topónimo mientras la inversión se consolidaba y nadie decía nada. Amenazaron a los porteños que presentaron alegaciones al expediente sin leerlas. Yo entre ellos. Presenté una alegación pidiendo más reflexión sobre el tema del nombre que al ser genérico (El Puerto) no era posible y que buscaran alternativas. Ni se la leyeron. Se limitaron a sacar mi foto en un panfleto bajo el lema de "traidor". Secuestraron la agenda de la gente y la mente de la gente. Les hicieron pensar en solamente un tema. Buscaron cuidadosamente un espejo que sabían que entraría al trapo de todas las provocaciones. Impidieron hablar a un representante democrático del pueblo con insultos constantes, en concreto a mi representante y al de toda mi familia, nacida, crecida y vivida en el Puerto.

Llevaba mucho tiempo sin otorgarles mi reflexión pero esta semana han derramado la gota que colma el vaso. En el mismo pleno han sido capaces de no votar a favor de una petición del Balonmano Puerto porque se incluían algunas expresiones referentes a Sagunto. Se escudan en un presunto ataque de nuevo a la identidad porteña. Y mientras tanto en una moción de apoyo a la huelga general se abstienen porque son "cuestiones políticas" y que sus socios tienen "opciones diferentes".

Quizá algunos dirigentes segregacionistas de hoy en día no estaban en el año 84 donde se forjó una parte muy importante de mi identitad porteña. Entre el año 1983 y 1984 hubo en este pueblo catorce meses de conflicto con 9 huelgas generales en la Comarca del Camp de Morvedre, 24 huelgas en la fábrica, 11 manifestaciones en Valencia, 7 marchas masivas a Madrid. Ahí forjé yo mi identidad. Ahí la forjé viendo a mi padre y a mi madre luchar contra la muerte de este pueblo.

El Puerto de Sagunto, el Port de Sagunt es una realidad sociológica heterogenea evidentemente y tiene múltiples caras pero sí hay que buscar un denominador común es que todos somos hijos y nietos de supervivientes. Gente que vino a buscarse la vida como podía. Gente de los de abajo, obreros en su mayoría, que han conseguido según su suerte prosperar en esta tierra. Esos somos los porteños con denominación de origen si quieren buscar una. Abstenerse en una huelga general es atentar contra la identidad porteña mucho más que un párrafo en una moción de un equipo de balonmano que quiere hacer lo que quisieron hacer nuestros abuelos: sobrevivir.

Así que hoy, con la resaca de la huelga general de ayer les puedo asegurar que me siento más porteño que cualquier segregacionista.

El segregacionismo es un movimiento apasionante de estudiar para todo aquel que le interesen los movimientos populistas. Presenta características idénticas al "blaverismo" de Lizondo de los años ochenta, incluso también muy semejante a algunos movimientos populistas de sudamérica.

Pero ya decidí no otorgarles más tiempo. Esta es mi última carta al segregacionismo. Se la envio con sello y todo ya que lo más que han sabido defender hasta ahora es un código postal.

 



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