Voy a quemar mis libros de Derecho

Hace unos días comentaba con un compañero que me había quedado obsoleto antes de ponerme a pleno funcionamiento. Será quizá una exageración pero es más o menos así como me siento a veces.

En 1990 empecé mi flamante carrera de Derecho. Huyendo de las aulas masificadas me "alisté" en la linea en valenciano. Tuve suerte de entrar ahí por cierto.. a veces las decisiones más aparentamente superficiales condicionan completamente tu vida y se convierten con los años en profundas.
En la Universidad aprendes los pilares de tu vida profesional y madurez -todavía estoy en ello.. en lo de la madurez digo-. Respiras por ósmosis una especie de valores compartidos, de lugares comunes que actúan de catapulta hacia los proyectos que te motivan en cada estación de tu itinerario vital.
En aquella Facultad conservadora llena de niños y de niñas pijos, hijos de las clases bien, andaba yo intentando convertirme en una personita gracias a varias becas del Ministerio que yo justificaba con mis notas (aviso para ministros).
En primero aprendí un poco de Derecho Político, sobre el funcionamiento democrático y las diferentes concepciones. La democracia pasiva y la democracia activa, la democracia dormida y la democracia incentivada, la democracia cuantitativa y la democracia cualitativa.
En Tributario me explicaron aquello de la inspección fiscal, algo de economia sumergida, bastante de progresividad, y muy poco sobre amnistías fiscales. Pero años después tuve curiosidad por volver a ver a mi profesor de financiero. Acudí a un acto organizado por CC.OO sobre la burbuja inmobiliaria antes de que explotara. Lo digo por todos esos que dicen que los sindicatos no hacían nada. Hacían, escribían y hablaban... pero nadie hacía ni puñetero caso porque les iba muy bien viendo como su casa subía de precio y su tarjeta subía de crédito. Explicaba aquel catedrático de Financiero que la burbuja inmobiliaria descansaba sobre una amnistía fiscal de los noventa. Tras una amnistía fiscal se produce un gravamen pequeño que recoge el estado -no entraré en el efecto pedagógico o criminógeno- pero ese dinero que aflora el defraudador no está idiota, como buen defraudador, y lo conduce hacia el lugar donde le genera más rentabilidad. Y ese lugar en aquella época era la vivienda. Así empezaron a salir pesetas de donde parecía que no había y se fueron todos a la especulación inmobiliaria. Ahora ¿ustedes creen que iran a "inversión empresarial"? Yo creo que irán a la especulación financiera y tendrá un efecto boomerang, lanzaremos con fuerza tres y nos la devolverán multiplicada por tres.
Seguí estudiando ya que estaba algo de Economia -se daba en segundo- Allí me quedé con  una frase que me impactó. Es de Henry Ford -sí.. el de Almusafes- que dijo aquello de "debemos producir coches que puedan comprar nuestros empleados-. Lo digo porque igual estos empresarios que buscan tantas reformas y les parece todo tan bien, igual no están tan contentos cuando no podamos comprar sus productos y nos giremos hacia el no consumo.
Y yo seguía estudiando. En tercero se daba Laboral. Allí me hablaron de que el Derecho Laboral nace para proteger a la parte más débil que es el trabajador. Que los trabajadores negociaban unidos -negociación colectiva- porque en la negociación individual tienen todas las de perder.
Pero yo... seguía estudiando. En cuarto se daba Penal la parte especial. Allí me comentaban el principio de intervención mínima del Derecho Penal, o sea, que donde no sea completamente imprescindible intervenir no se interviene. Este principio impide incluir un nuevo tipo penal cuando ya existe uno que protege el bien jurídico protegido. O sea, que si ya hay un artículo para la desobediencia a la autoridad no hace falta poner uno de "acometimiento".
Y así llegué a quinto, cautivo y desarmado, harto del Derecho y de su falta de creatividad, aburrido de tanta memorización constante y absurda. Y apareció Filosofia del Derecho. Allí cambió toda mi actitud. Es la asignatura que hoy me permite sobrevivir cuando por defender lo que aprendí, por defender lo que me enseñaron, me llaman disidente, radical o cosas peores. Incluso ayer me enteré que el Ministro del Interior me quiere convertir en delincuente por defender la resistencia pacífica. Estamos todos locos.
Estos neoliberales me  han tirado a la basura media carrera. No sé si quemar los libros.. quizá empiece por la orla.... De momento sobrevivo intelectualmente gracias a Bob Dylan cuando dijo aquello de todo cambia, todo pasa, haz solamente lo que creas que debes hacer.

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