Relocalización

Ando sorprendido ante la sobrevenida pasión por lo local del mundo empresarial tras tantos años de globalización y deslocalización. Han descubierto que lo próximo es más saludable. Me alegro.

 Desde posiciones de izquierda -algunas las llaman antiglobalización- se vienen proponiendo comportamientos económicos no basados en el transporte constante y permanente. La globalización se basa en la teoría de la ventaja comparativa donde cada territorio debe producir los bienes para los que está más preparado. Pero esta “ventaja comparativa” en una sociedad profundamente terciarizada es falsa -como muchas otras cosas que plantea el capitalismo- ya que se basa en dos factores básicos: salarios inferiores al lugar de consumo y costes energéticos bajos para poder llevar el bien a su lugar de consumo. Lo segundo ya está claro que se acaba por la crisis del petróleo. Nos queda poco petroleo. Y sobre los salarios bajos todos sabemos lo que pasa. Había dos opciones: exportar nuestro modelo al mundo o que el mundo nos importara su modelo. Pasará lo segundo si no tomamos el mando de la situación los ciudadanos. Con la reforma laboral no nos quieren despedir, lo que quieren es que nos acojonemos y bajemos los salarios hasta un 20%. Ya no se puede devaluar moneda pues se devalúan salarios. Los efectos sobre productividad y competitividad son parecidos. Los efectos sobre la common people, sobre la gente de la calle, no. Así que ya se pueden ir olvidando de la globalización en sentido liberal. El sueño de Juan Roig se hará realidad, trabajaremos y cobraremos como chinos de aquí unos años. El problema es que ya veremos quien compra los productos porque las políticas de austeridad extrema nos empobrecen. No tenemos capacidad de importación y esperamos exportar en base a salarios bajos. La cuestión será adonde.

En ese contexto, dirigentes empresariales comarcales plantea pautas de consumo de proximidad. Hay buenos empresarios en esta comarca. Muy buenos. Pero es una lástima que no se utilizara esa argumentación cuando las empresas se deslocalizaban buscando salarios más bajos. O que tampoco se haga frente a las empresas de esta comarca cuyos centros de decisión no están aquí ni tienen ningún vínculo ni quieren tenerlo. Y ya no me refiero al deporte -que también- sino más bien a los costes ambientales y los costes de oportunidad de no invertir en otros sectores -como el turismo- por el peso de la apuesta empresarial de carácter industrial y energético. Hay que consumir en proximidad, comprar tomates de Moncofar y no de Almería, zapatos de Elda y no de China. El coste ambiental y energético debería ser imputado en un arancel -sí.. he dicho arancel- como el que se aplica a la cerámica y nadie se ha suicidado todavía por ello.

Pero cuidado con la forma de plantearlo porque: ¿Saben los empresarios que además de sus trabajadores somos sus clientes? Si ellos plantean sus decisiones empresariales en términos de coste directo (dónde pongo mi empresa y cuánto pago a mis trabajadores?) y así se expresan a favor de reformas laborales sucesivas con pérdidas de derechos y de salarios …¿por qué nos recriminan que tomemos las decisiones de consumo en términos de coste directo (donde me sale más barato)? Cuidado porque este planteamiento exclusivamente conflictual de intereses es muy peligroso. Cuidado, porque frente al efecto "bola de nieve" positivo nos podemos encontrar con un efecto "arenas movedizas" en las que cuanto más te mueves sin sentido, más te hundes.

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