El circo de los errores

Anoche fui al Circo de los Horrores. Es un espectáculo que les recomiendo. Estará en Valencia un par de semanas más. No es caro y la gente que trabaja lo hace maravillosamente. Durante el espectáculo pensé muchas cosas.
La primera lo admirable que me resultaba que alguien pudiera ganarse la vida como contorsionista, como ilusionista, como humorista. No me admira ser ninguna de esas cosas. Me admira que hayamos creado una sociedad donde eso sea tan posible como que alguien se gane la vida como cirujano o como arquitecto. Lo hacen realmente bien y uno pasa dos horas de intensidad donde la carpa del circo se convierte en un muro infranqueable para todos los problemas que quedan fuera. Durante dos horas vuelves a abrir la boca, a mirar hacía arriba sin mirar al cielo, vuelves a reír y aplaudir como si toda la vida fuera un juego, vuelves a encontrarte con el niño que fuiste y que se había escondido tras tu propia pierna porque le da vergüenza que lo vean.
En el Circo de los Horrores el lema de este espectáculo de ahora es Manicomio. El Circo se tematiza como un psiquiátrico donde transitan ínfimos, psicóticos y perturbados mentales. Todo bajo el lema No son todos los que están ni están todos los que son. Se acercan a la locura como lo hizo Coelho en el libro de Verónica decide morir basado en su propia experiencia al pasar por un psiquiátrico. En la escena final el personaje principal se desmaquilla, se quita la camisa de fuerza y se viste con un traje y una corbata para recordarnos antes de salir que debemos reflexionar sobre quiénes son los cuerdos y quiénes los locos.
Estamos convirtiendo esta sociedad en el Circo de los Errores Una sociedad llena de escapistas dedicados profesionalmente a soltarse de cualquier compromiso. Una sociedad llena de prestidigitadores que hacen desaparecer valores y dinero constantemente. Una sociedad llena de contorsionistas que adaptan sus vidas y sus cuerpos a sus trabajos olvidando los límites de lo físico y de su felicidad.
Estamos creando un Manicomio, un psiquiátrico si pensamos que nunca necesitaremos de la solidaridad de una sanidad colectivizada, si pensamos que nunca seremos débiles, si pensamos que el poder nunca irá a por nosotros.
Ayer me di cuenta de que los locos estaban fuera del manicomio. Así que yo me vuelvo al Circo de los Horrores con los mineros que luchan en las barras fijas por llamar nuestra atención con saltos acrobáticos llenos de fuerza y sacrificio, con los estudiantes que se atan a camisas de fuerza en los rectorados, con los políticos que se niegan a tomar las pastillas tranquilizantes de los mercados, con los sindicalistas que deciden hacer trapecismo sin red.
Y con los magos y las magas que con sus sueños consiguen que aparezca un ramo de flores, donde solamente había un pañuelo.

Pasen un buen fin de semana.

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