Ideólogos, ideálogos y francotiradores de la política

Analizar lo aparentemente aparente es la función de los sociólogos. Destripar lo que resulta natural, lo obvio, lo que tenemos ante nuestras narices. Y el periodismo no es ni más ni menos que la sociología de lo urgente.
Están surgiendo en esta ciudad varios foros de pensamiento sereno al margen del debate institucional. Para mi es una clara señal a los políticos del distanciamiento de su agenda -temas de los que hablan- de la agenda de la gente -prioridades ciudadanas-. Deberían tener cuidado.
Pero en segundo lugar constituyen una aportación positiva que necesita nexos institucionales, es decir, lo que allí se piensa debería ser escuchado por la primera linea política porque permite mirar al horizonte en lugar del suelo que pisamos en cada momento. No estoy seguro de que ésto suceda.
Estos foros institucionalizados -pero no institucionales- que están surgiendo asumen algunas amenazas en su funcionamiento.
El primero es la presencia de ideólogos. El ideólogo político es una rama propagandística de la política que se ha puesto de moda. Su poder de persuasión excede su poder de análisis y acaba secuestrado por su propio electorado. Dice lo que acaba por gustar a quien escucha. Y además se basa en la gestión de la palabra -poesia ideológica- y no en el silencio. El "hombre anuncio" de la política lleva siempre un cartel gigante que pone "compro votos gratuitos". Ocupa un espacio saludable en la propagación de mensajes pero en estos foros lo complica todo porque no escucha.
El segundo personaje que corremos el riesgo de encontrarnos en estos nuevos foros es el francotirador. Un outsider de la política que desde una atalaya dispara contra todo lo que se mueve. El anonimato es su aliado y gusta de la invisibilidad para parasitar la notoriedad de quien pone todas sus mejillas en la política. Su objetivo es la aniquilación de personajes e ideas en  un nihilismo inaceptable e intransitable. Si todo está mal y nada está bien nada puede esperarse. Es un mensaje sin transición hacia el futuro.
Ninguno de esos dos personajes me gusta y los detecto con bastante facilidad. Pero no quiero quedarme en las amenazas. Detecto amplias oportunidades. De momento a estos foros acuden más ideálogos que ideologos y francotiradores. Los ideálogos son gente que regala ideas. Pone su pensamiento al servicio de una tormenta de ideas. En estos foros hay mucha gente de buena voluntad que regala ideas. Son gratis. Solamente hay que cogerlas y unirlas a la información de la que disponen quienes están en la institución para convertirlas en tangibles, en proyectos, en estructuras reales.
Creo que seria bueno utilizar el altavoz mediático para salpicar de ideas los noticiarios. Aunque suene extraño un momento como el actual es el idóneo para hacer un concurso de ideas, una especie de programa electoral infinito que haga de banco de ideas para quienes viven pegados a una urna. Al fin y al cabo una idea es un sueño de futuro. Y ahora necesitamos soñar despiertos.

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