La historia de la rana y el mono de Nuremberg

Dicen que si pones una rana en un cazo de agua y vas subiendo la temperatura es posible hervirla sin que la rana haga nada para impedirlo. Sin embargo si lanzas una rana dentro de un cazo de agua hirviendo saltará escaldada rápidamente. 
Esa estrategia es muy antigua y consiste en escalonar las medidas de carácter negativo de manera que parezca que apenas sube la temperatura y las ranas votantes sigan cociéndose tranquilamente aplaudiendo y sonriendo a quién maneja el fuego. 
Así, los imputados del Partido Popular constituyen ya la tercera fuerza política valenciana con once escaños. Los incendios arrasan el territorio valenciano. Los diputados del PP se han convertido en una especie de hooligans de unas siglas que jalean la derrota de los ciudadanos con cánticos de "que se jodan". La prima de riesgo se situó esta semana en los 580 puntos mientras Alemania sigue financiándose a coste cero. Nos ocultan los pactos que en Holanda se hacen públicos y nos hacen creer que el orgullo español no tiene por qué estar herido.  El IVA sube un 3%. La paga extra de navidad desaparece. Se investiga lo que hacían los banqueros en Valencia y se descubre lo que hacían y uno no puede evitar pensar en lo que han estado haciendo todo el tiempo que nadie miraba. 

En un experimento se colocó cuatro monos y un plátano encima de una escalera. Si un mono tocaba el plátano objeto de deseo todos recibían una descarga. Los cuatro monos lo intentaron y recibieron varias descargas. Entonces se introduce un mono nuevo que intenta coger el plátano y el resto se abalanza sobre él antes de que lo haga y le golpean. Y se introduce otro mono y otro hasta que ninguno de los cuatro recibió nunca una descarga pero aprendió que si alguien intenta coger el plátano merece ser golpeado. 
La  policia carga contra la gente que quiere seguir teniendo un medio de vida y que se cumplan acuerdos firmados. Los medios de comunicación cargan contra quién ofrece alternativas diferentes. Las movilizaciones se silencian mientras se crítica a los sindicatos porque no hacen nada. Las cúpulas políticas y sindicales actúan de manera lenta y farragosa con esquemas rígidos encorsetados por descargas de cámaras de televisión. La distancia entre los despachos y las calles es mucho más de varios pisos. La distancia entre el asfalto y las moquetas es cada vez más grande. 

En el juicio de Nuremberg los altos cargos nazis se escudaron en el principio de obediencia como estrategia de defensa. Todos dijeron que cumplían órdenes sin decir nunca de dónde partían las órdenes. El nazismo económico (exterminio de los improductivos por ejemplo) vuelve a partir de esa premisa. El gobierno cumple órdenes de Bruselas. Bruselas cumple órdenes de los mercados. Los mercados cumplen órdenes de los inversores. Los inversores cumplen órdenes del capital. La policía cumple órdenes de cargas. Los médicos cumplen órdenes de no atender. Los farmacéuticos cumplen órdenes de cobrar. 

España tiene miedo pero el miedo se mueve porque un día no hay nada que perder. Y ya no se tiene miedo. El día que el miedo cambie de sitio las calles estarán llenas de la gasolina de la desesperación, el rencor y la rabia. Y cualquier cerilla será una mecha. Y puede pasar cualquier cosa porque cuando no hay futuro, todo es imprevisible. 

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